¿Por qué es la hora de seleccionar un Vino de Ribeiro?

Publicado el 7 de enero de 2022

  Caminos de Santiago, Wine Tourism & Commercial Agent

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1. Históricamente, el Ribeiro fue el vino de mayor éxito en el Reino Unido. Los británicos lo consumen desde al menos el siglo XIV, si no antes, gracias al Camino de Santiago. ¡En el siglo XVII, el Reino Unido importaba alrededor de 1,5 millones de litros de vino de Ribeiro!

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2. Posiblemente la Denominación de Origen es la más antigua de España. El primer vino que se exportó a Las Américas gracias a Colón fue en 1492. Los lagares romanos aquí datan del siglo III, pero el vino se cultivó antes desde el siglo II A.C., lo que la convierte en la zona productora de vino más antigua de España y una de las más antiguas en el mundo. Los primeros controles reglamentarios se introdujeron en Ribadavia en 1589, lo que la convierte nuevamente en la D.O. más antigua en España y una de las más antiguas del mundo.

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3. Recientemente el vino gallego es de lo más premiado en Concursos Internacionales, logrando más premios que todos los de Estados Unidos y Alemania juntos. Si estás pensando en comprar un vino gallego, ¡un Ribeiro debería estar en la parte superior de tu lista!

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4. En cuanto a su terroir, es uno de los más variados y diversos. Se encuentra en la línea de las zonas climáticas atlántica y mediterránea, por lo que contiene ambas influencias. Luego están las diferentes subzonas alrededor de los ríos Avia, Arnoia, Miño y Barbantiño, todas a poca distancia unas de otras. Reconocido por su diversidad de variedades autóctonas tanto tintas como blancas, siendo que la treixadura es la joya, pero a menudo mezclada con torrontés, godello, albariño, loureira, lado y caíño blanco. Para los tintos que resurgen enormemente, están la Caíño longo, Caíño bravo, Caíño tinto, Ferrón, Sousón, Mencía y Brancellao. Sus vinos tostados son su secreto mejor guardado. 

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5. Son vinos ligeros, equilibrados, frescos, complejos, aromáticos y afrutados con notas florales / herbáceas, que tienen menos alcohol, y de sabor muy natural, ya que la gran mayoría de los viñedos se integran en el paisaje en pequeñas parcelas, no como la mayoría de productores mundiales que tienen enormes plantaciones industrializadas. Incluso sin contacto con el roble, tienen un alto potencial de envejecimiento.

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6. Cuando un amante de esta región bebe una copa de Ribeiro, le vienen a la mente imágenes inolvidables de su rico patrimonio: los hermosos y sobresalientes paisajes de colinas onduladas, valles de ríos incisos, viñedos, pequeños pueblos dispersos y aldeas entre densos bosques caducifolios, castillos, fortalezas, pazos, lagares romanos, iglesias barrocas y románicas, monasterios, conventos, horreos y cruces de piedra, juderías, aguas termales, etc. ¿Este rico mosaico hace que O Ribeiro pueda convertirse en el Patrimonio de la Humanidad? Sin duda, vale la pena una visita para explorarlo y disfrutar de las experiencias del vino aquí.

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7. Y en cuanto a la gastronomía, el Ribeiro se ubica dentro de la provincia de Ourense, la casa del pulpo. Los vinos de Ribeiro son perfectos para maridar entre mariscos o carnes. ¿Qué tal unas almejas en una salsa marinera con un buen vino blanco de Ribeiro o un pulpo a la gallega?

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8. ¡No es de extrañar que a Cervantes le encantara un vino de Ribeiro "La Madre del Vino de España" ¡¡VIVA O RIBEIRO !!

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(*) Mark Auchincloss es miembro del Grupo Gastronómico Galicia Gastro

Los productos reducidos en sal, una alternativa saludable y deliciosa para cuidar la salud

 


05-01-2022  
El promedio diario del consumo de sal por persona en las sociedades desarrolladas duplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
 

Mientras todo gira en torno al Covid-19, las sociedades de los países desarrollados conviven con otra pandemia silenciosa: las enfermedades cardiovasculares. Estos trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, que incluyen cardiopatías coronarias, enfermedades cerebrovasculares y cardiopatías reumáticas, son la principal causa de defunción en el mundo; representan aproximadamente un 30% de las muertes a nivel global, cobrándose alrededor de 17,9 millones de vidas cada año. Entre ellas, por otro lado, las más letales son, sin duda, las cardiopatías coronarias y los accidentes cerebrovasculares; más de cuatro de cada cinco fallecimientos se deben a ellas. Y una gran proporción de esas muertes, una tercera parte, suceden prematuramente en personas menores de 70 años.

El contexto global es similar al que existe en España a día de hoy, pues los datos revelan que las enfermedades del sistema circulatorio siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país. En 2020, en plena pandemia, fallecieron 119.853 personas por causa cardiovascular, lo que supuso el 24,3% de los fallecimientos totales. Así lo revelan los datos de la `Estadística de defunciones según causa de muerte´ correspondientes al año pasado, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y analizados por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC). El mensaje de estas sociedades es claro y alarmante: la mortalidad cardiovascular subió un 2,8% respecto a 2019, cuando fallecieron 116.215 personas por estas afecciones. Afortunadamente, no es un escenario irreversible: la prevención es la mejor arma para luchar contra estas enfermedades. De hecho, tal y como revelan las conclusiones del estudio IBERICAN, liderado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), los factores de riesgo cardiovasculares más frecuentes son la obesidad abdominal (55,6%), la dislipemia (50,3%) y la hipertensión arterial (48%). Por tanto, modificables. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) incide también en ese punto, recordando que el 80% de los infartos de miocardio y de los accidentes cerebrovasculares prematuros se pueden prevenir adoptando los hábitos de vida adecuados, cuyo ABC engloba una alimentación variada y equilibrada, ejercicio físico regular, y evitar el consumo de tabaco y alcohol.

La sal, un arma de doble filo 

La teoría es bien conocida, pero ¿qué implicaciones tiene este estilo de vida en el día a día? Por ejemplo, cuando hablamos de mantener una dieta saludable, el consumo de sal constituye un factor destacable para combatir la hipertensión, trastorno que aumenta exponencialmente el riesgo de cardiopatías, nefropatías, encefalopatías y otras enfermedades.

La sal es la principal fuente de sodio en la alimentación, aunque algunos condimentos como el glutamato de sodio, muy utilizado en algunos lugares del mundo, también puedes representar un gran aporte de este nutriente esencial. Ahora bien, en pequeñas dosis. La OMS recomienda mantener el consumo de sal por debajo de cinco gramos diarios o dos gramos para su equivalencia en sodio. El gran problema, sin embargo, es que se estima que el promedio diario de la ingesta de este producto estrella de la gastronomía es de entre nueve y 12 gramos diarios por personas, lo que rebasa con creces los límites de lo saludable.

Fuente: IM Médico

El café ultracongelado de Cometeer. Una nueva forma de hacer un buen café

Enero 6, 2022



El mejor café del planeta.

Nuestro café súper sabroso está hecho con granos de primer nivel de los mejores tostadores del mundo, molidos y elaborados con una precisión increíble para que sea lo más delicioso posible, se congela rápidamente en su máximo sabor y está listo para ser derretido por usted.

Todo el sabor, ultracongelado

En cada cápsula entran 26 gramos de café, elaborado con un proceso que se calibra cuidadosamente para extraer el mayor sabor posible de los granos, que obtenemos de una variedad de los mejores tostadores del país. Tan pronto como se prepara, se congela a una temperatura fría de -321 grados para conservar su sabor. ¿El resultado? Un disco helado perfecto del café más complejo que nunca has probado.

¿Como lo hacen?

Desarrollaron un sistema de extracción patentado que optimiza todas las variables que conducen a un excelente café *, por lo que todo lo que tiene que hacer es derretir la dosis y disfrutar.

* La distribución del tamaño de partícula de los granos molidos, la uímica del agua, la temperatura y la presión, la oxidación, el rendimiento de la extracción y el nivel de sólidos totales de café disueltos por taza, más el contenido de humedad del agua de cada grano, el nivel de tostado y la distribución del tamaño de molienda son todas las variables sometidas a riguroso control.

Los mejores granos de café

Cometer se ha  asociado con los mejores tostadores del país para elevar el trabajo de las mejores fincas cafetaleras del mundo. Preparan, refinan y repiten el proceso para asegurarse de sacar lo mejor de cada grano que les dan, mostrando las notas de chocolate negro en uno, o la fruta roja dulce en otro.

El concentrado perfecto


Su tecnología patentada permite extraer los compuestos de sabor y aroma con una precisión sin precedentes. El café Cometeer logra consistentemente un recuento óptimo de sólidos disueltos totales (también conocido como un sabor increíble) y niveles de extracción. Básicamente, es un nivel de perfección en la elaboración del concentrado al que aspiran los grandes baristas. Lo logramos de manera consistente, en cada taza.

Ultracongelado a -196ºC

Inmediatamente después de la extracción, un baño de nitrógeno líquido conserva la frescura y el sabor excepcionales. A través de este paso muy rápido y extremadamente frío, Cometeer prueba el sabor recién hecho durante meses y meses y meses. Sin conservantes. ¡Nuestros ingredientes son café y agua!

Un café más sostenible

No hay contaminantes en las cápsulas. Debido a que las cápsulas no contienen posos, son totalmente reciclables.

Material Sostenible

La cápsula de aluminio es 100% reciclable. El metal se recicla para siempre.

Menor desperdicio de alimentos

Vida útil de más de 18 meses. No hay desperdicio de una mala elaboración. 

No se desperdician los restos de la molienda de café

Enviamos todos los molidos gastados de nuestro café a una empresa de compostaje local.


Mas información en la web con tienda On Line de Cometeer

Omnívoros, veganos y vegetarianos: ¿quién tiene la dieta más saludable?

Shutterstock / Anastasiia Vyshnevska
Sonia Martínez Andreu, Universitat de les Illes Balears

Omnívoros, veganos y vegetarianos, siempre la misma disputa: ¿quién tiene la dieta más saludable? Esta pregunta podría formar parte de un concurso de televisión, pero sería engañosa porque posiblemente no tenga una respuesta certera al 100 %. A continuación mostramos una serie de evidencias para que puedan dar la respuesta más acertada posible.

La calidad de una dieta no depende solo de la carne

La dieta omnívora es la más conocida por ser seguida por la mayoría de la población humana mundial. Según la RAE, un omnívoro es aquel animal que se alimenta de toda clase de sustancias orgánicas, es decir, se incluyen todos los grupos de alimentos.

En el lado opuesto, una dieta vegana es aquella que no incluye los alimentos de origen animal. Por tanto, las carnes, pescados, huevos, lácteos y miel quedarían excluidos. Y, en un punto intermedio, están las dietas vegetarianas, que son las que excluyen las carnes y pescados pero no lácteos y huevos.

Cabe destacar que cualquiera de las dietas mencionadas, siempre y cuando esté bien planteada, es saludable. Desde 2015, la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos establece que las dietas veganas y vegetarianas son saludables y nutricionalmente adecuadas. Pueden proporcionar beneficios para la salud, tanto en la prevención como en el tratamiento de ciertas enfermedades. Otra cuestión es la sostenibilidad de la alimentación, pero esto merece un artículo a parte.

Qué dice la ciencia sobre el consumo de carne

Es sabido que una dieta omnívora equilibrada, siguiendo las recomendaciones de ingesta, se podría clasificar como saludable. Aquí entendemos esta dieta como aquella en la que no se consume alcohol, ni productos procesados, ni bollería, ni carnes rojas más de una vez al mes, etc.

Pero siempre tendemos a los extremos, y el ritmo de vida y las influencias del medio distorsionan lo que podría ser una dieta saludable. Así, consumimos carnes rojas casi a diario, meriendas con procesados como el jamón cocido, y alcohol, y pensamos que el vino es sano por que se incluye en la dieta mediterránea. Pero nada más lejos de la realidad, ya que la OMS no establece dosis seguras de consumo.

Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, la carne procesada es un carcinógeno humano, lo que significa que existen suficientes pruebas para decir que estos productos causan cáncer. Mientras que las carnes rojas se clasifican como un carcinógeno probable.

Además, recientemente se han identificado daños en el ADN que relacionan el consumo alto de carne roja con el cáncer colorrectal.

La investigación relacionada con la dieta vegetariana y vegana es relativamente reciente, dado que ha sido en los últimos años cuando se ha visto un incremento de personas consumidoras de este tipo de dietas.

En España, en 2019, había 3,8 millones de personas vegetarianas y veganas. Las motivaciones para seguir estas dietas son muy variadas e incluyen un compromiso por la vida de los animales, la ética, la salud y la sostenibilidad del planeta. Aunque, tal vez, también podríamos añadir a estos motivos la moda.

Todas son saludables pero ¿unas más que otras?

¿Qué tienen estas dietas basadas en alimentos de origen vegetal para que pensemos que son más saludables? Pues un mayor consumo de frutas y verduras, cereales, legumbres y fuentes proteicas de origen vegetal. Tal vez, la mayor diferencia radique en lo que no contienen: productos de origen animal con un alto contenido en grasas saturadas.

Los estudios que evalúan los diferentes beneficios de estas dietas sobre la salud son múltiples y exploran su relación con diferentes enfermedades, mejorándolas o previniéndolas. Por ejemplo, es conocido el efecto negativo de los lípidos en sangre cuando estos están elevados. Por tanto, seguir una dieta vegetariana puede ser beneficioso ya que modula dicho perfil.

El organismo necesita ser constante en sus procesos. El equilibrio ácido-base es importante para mantener esta homeostasis y la nutrición juega un papel primordial. Alimentos como las carnes, pescados, huevos y quesos promueven medios ácidos. Si este no se contrarresta con el consumo de frutas y verduras puede resultar perjudicial para la salud.

Por eso, una dieta vegana sería mucho más saludable que una vegetariana y por consiguiente que una omnívora.

Otra enfermedad muy conocida y relacionada con la alimentación es la diabetes mellitus tipo 2. Las personas con un patrón basado en productos vegetales tienen menor riesgo de desarrollarla, ya que los productos vegetales actúan sobre diferentes parámetros reduciendo este riesgo.

Por último, podríamos destacar la importancia que está adquiriendo el estudio sobre la microbiota intestinal y su relación con algunas enfermedades. Se ha observado que las dietas vegetarianas y veganas mejoran el perfil de nuestras bacterias intestinales, protegiéndonos frente diferentes enfermedades.

En alimentación, los extremos pueden no ser buenos, pero si están bien planteados, son alternativas saludables. A la vista de la crisis climática que vivimos y el impacto medioambiental que supone la cría de animales para consumo humano, tal vez no sea descabellado disminuir el consumo de productos de origen animal y aumentar los de origen vegetal. Así no solo mejorará nuestra salud, sino también la del planeta.

Con esta información ya conocemos las opciones. Ahora depende de cada persona escoger la más saludable y sostenible.The Conversation

Sonia Martínez Andreu, Profesora Contratada Doctora del Departamento de Enfermería y Fisioterapia. Directora del Experto Universitario en Vegetarianismo y Planificación dietética en alimentación vegetariana, Universitat de les Illes Balears

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

La fibra no es mágica pero ayudará a disminuir el colesterol de su organismo

Shutterstock / Tatjana Baibakova
Milagros Rocha Barajas, Fisabio; Celia Bañuls Morant, Fisabio; Celia García Gargallo, Fisabio y Neus Bosch Sierra, Fisabio

¿Quién no ha escuchado alguna vez que tiene que tomar más fibra para ir al baño? ¿Y que debe priorizar la fruta entera al zumo para evitar la diabetes? Todo ello es cierto y son muchos los efectos que se atribuyen a la fibra que ingerimos diariamente pero ¿sabía que es capaz también de disminuir nuestros niveles de colesterol?

Recordemos que el colesterol es necesario para un correcto funcionamiento del organismo. Se requiere para digerir las grasas y la síntesis de algunas vitaminas y hormonas.

No obstante, unos niveles altos de colesterol son perjudiciales para la salud. Así, tener unos niveles elevados durante un tiempo prolongado supone un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como por ejemplo los infartos agudos de miocardio.

Tener o no un nivel alto de colesterol depende de muchos factores: la genética, la edad, la actividad física, el tabaquismo, el sobrepeso, la dieta… En este último, la fibra juega un papel esencial.

¿Qué es la fibra dietética?

La Asociación Estadounidense de Químicos de Cereales definió la fibra dietética en 2001 como los hidratos de carbono de plantas u otras fuentes que no se digieren y absorben en el intestino delgado pero fermentan en el intestino grueso. No obstante, no todas las fibras son iguales ni tienen los mismos efectos. Por ello, es importante diferenciarlas.

Por un lado, la fibra soluble se caracteriza por ser capaz de absorber agua en grandes cantidades en el intestino y formar geles. Existen varios tipos: gomas, mucílagos, pectinas, β-glucanos, agar-agar, carragenanos, inulina y maltrotriosa, etc.

Por otro lado está la fibra insoluble, la cual, a pesar de poder absorber agua, lo hace en menor cantidad. Las fibras insolubles más importantes son: la celulosa, la hemicelulosa, la lignina y el almidón resistente.

¿Cómo actúa la fibra?

La fibra disminuye el colesterol sanguíneo gracias a su acción sobre los ácidos biliares. Dichos ácidos se forman en el hígado y se almacenan en la vesícula biliar hasta su utilización.

Al ingerir alimentos, se liberan al intestino y ayudan a digerir la grasa y otras sustancias correctamente. Dicho efecto lo consiguen formando micelas, unas estructuras que permiten aislar grasas de un medio acuoso. Esto permite la acción de las enzimas digestivas y la absorción de las grasas, entre ellas el colesterol.

Si la comida incluye fibra, esta dificulta la absorción del colesterol. Esto conlleva una disminución de los niveles de colesterol en sangre. Ahora bien, ambos tipos de fibras no consiguen este efecto de la misma manera.

Por una parte, la fibra insoluble atrapa los ácidos biliares y el colesterol. Esta unión provoca que las micelas no se formen correctamente y que tanto el colesterol como los ácidos biliares no se absorban.

Además, como los ácidos biliares se necesitan para absorber las grasas de futuras comidas, el cuerpo los sintetiza de nuevo a partir del colesterol sanguíneo. Todo ello favorece la disminución de los niveles sanguíneos de colesterol.

Por otra parte, la fibra soluble atrapa gran cantidad de agua para formar geles, aumentando la viscosidad del bolo alimentario. Esta viscosidad dificulta la reabsorción de sales biliares y la absorción del colesterol. Por tanto, colabora con la fibra insoluble para disminuir los niveles de colesterol.

De dónde obtener esta asombrosa sustancia

La fibra insoluble la podemos encontrar en la gran mayoría de alimentos vegetales como los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales. Además, algunas frutas, como la manzana, la pera o el plátano y algunas verduras, como el brócoli y la zanahoria, también la contienen.

Cabe notar que la fibra se encuentra mayoritariamente en la cubierta de estos alimentos. Por ello, no es aconsejable quitarles la piel o la cáscara para no perder las propiedades de la fibra.

Se recomendaría un mínimo de 12 gramos al día de fibra insoluble al día para poder obtener reducciones significativas en los niveles de colesterol. Para ello, deberíamos optar por el consumo de cereales integrales en vez de refinados (como el pan, la pasta, el arroz…) y realizar las 5 raciones de fruta y verdura diarias.

Por su parte, las principales fuentes de fibra soluble son las legumbres, semillas, cereales como la avena y la cebada y algunas frutas como la manzana y los cítricos. Ciertos tipos de fibra soluble, como los beta-glucanos y el psyllium, son capaces por sí solos de conseguir una reducción importante del colesterol.

Por ejemplo, una ingesta de 3 gramos diarios de beta-glucanos (procedentes de la avena o la cebada) ayuda a reducir los niveles de colesterol. Esto equivaldría a aproximadamente 60 gramos al día de salvado de avena. En el caso de las pectinas serían 6 gramos diarios, que equivalen, por ejemplo, a tres manzanas o bien dos naranjas grandes.

En el caso del psyllium y de la goma guar se pueden tomar como suplementos. Para tener efecto, son necesarios 10 gramos al día tanto de psyllium y goma guar respectivamente.

Como se puede observar, la fibra está presente en diversos grupos de alimentos, los cuales se pueden encontrar durante todo el año en los mercados y supermercados. Por ello, si desea disminuir el colesterol, debería seguir una dieta variada y equilibrada, incluyendo diversas fuentes de fibra. Los suplementos deberían incorporarse si lo indica un profesional sanitario, siempre complementando la dieta.The Conversation

Milagros Rocha Barajas, Investigadora Senior en Endocrinología y Nutrición, Fisabio; Celia Bañuls Morant, Investigadora Senior en Endocrinología y Nutrición, Fisabio; Celia García Gargallo, Investigadora predoctoral y técnico de laboratorio, Fisabio y Neus Bosch Sierra, Dietista, nutricionista y técnico de laboratorio, Fisabio

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Cómo facilitar las comidas y cenas festivas a las personas con trastornos alimentarios

Shutterstock / nito
Fátima Servián Franco, Universidad Internacional de Valencia

Las personas con trastornos de conducta alimentaria (TCA) tienen una relación y unos patrones diferenciales respecto a la alimentación. En el periodo navideño estos pueden reforzarse, ampliarse o volver a activarse. De hecho, el exceso de comidas, tanto en cantidad como en frecuencia, supone un contexto de mayor riesgo de recaída.

Para que estas personas se sientan comprendidas, es necesario implicar a la familia y amigos. Así facilitaremos que cada comida familiar no les suponga un obstáculo.

¿Qué caracteriza un TCA?

El rasgo más característico en los TCA es la intensa preocupación por el peso y la figura corporal. Junto a él, las alteraciones en los comportamientos y actitudes relacionados con la alimentación.

Existen diferencias en cuanto a la gravedad. El abanico va desde la anorexia nerviosa hasta las manifestaciones subclínicas, pasando por la bulimia y el trastorno por atracón.

La psicopatología específica de los TCA señala el “núcleo psicopatológico del problema”. Este se encuentra en los hábitos de ingesta, la sobrevaloración de la figura, del peso corporal y su control.

Pixabay / stevepb

Normalmente, las personas nos autoevaluamos en función de la percepción que tenemos de nuestro desempeño en distintos ámbitos de la vida. Por ejemplo, las relaciones interpersonales, el trabajo, la familia, los intereses personales…

Sin embargo, las personas con TCA se juzgan a sí mismas casi exclusivamente en base a sus hábitos de ingesta, figura, peso corporal y capacidad para controlarlos.

Es por ello por lo que las fiestas navideñas, en las que el foco principal se sitúa en la comida y el alcohol, suponen todo un reto. No solo para las personas con TCA con un patrón de hábitos basados en un férreo de control sobre su alimentación, prohibiéndose a sí mismas flexibilizarlo, sino también para aquellas en el que su patrón de alimentación se rige en una relación de descontrol.

¿Cómo puede actuar el entorno al respecto?

La familia y la red de apoyo de las personas con TCA son fundamentales. Tienen un papel indispensable durante el tratamiento, el mantenimiento de los resultados y en la prevención de posibles recaídas.

Debido a la incidencia de estos trastornos en fechas como las señaladas, es muy importante implicar y educar al núcleo familiar. El objetivo es que quien sufre uno de estos trastornos no se sienta diferente al resto en las comidas navideñas. Ponernos en su lugar es una de las claves para ayudarle durante cualquier época del año.

Ahora bien, no solo la alimentación desempeña un papel importante en estas celebraciones para las personas con TCA. Las dinámicas familiares pueden conllevar factores predisponentes o precipitantes para iniciar o retomar hábitos alimenticios desadaptados.

Es el caso de comentarios sobre el peso o el aspecto físico, sobre lo poco o mucho que se ha comido, así como actitudes críticas hacia algún ámbito de la vida de la persona. Todo ello puede desencadenar un aumento de su ansiedad hacia situaciones o contextos similares.

El entorno de las personas con TCA debe tener en cuenta que puede haber momentos en los que no sepan cómo comportarse. Incluso en los que no estén a gusto en grandes reuniones. Es precisamente el caso del que hablamos: fiestas donde la comida es la gran protagonista y todo gira en torno a ella.

Como adelantábamos, la obligación de acudir a estos eventos familiares puede suponer una desregulación en su estado de ánimo. Por lo tanto, es importante tener en cuenta una serie de pautas, como no presionar para que coman o dejen de comer y servir los alimentos en cada plato, minimizando los platos para compartir.

¿Qué pautas son aconsejables para las personas con TCA en las fiestas navideñas?

Es innegable, por todo lo comentado, que la Navidad puede ser una época difícil para las personas con TCA. La recomendación es que intenten seguir con la rutina recomendada por profesionales en la medida de lo posible.

Por ejemplo, es preferible que realicen las mismas comidas que en su día a día, procurando no saltarse ninguna de ellas. También, conviene tener presente, en estas fechas más que nunca, los motivos por los que acudieron a terapia o si muestran intención de mejora su salud física y mental. Esto las facilitará huir de la dualidad restricción o atracón.

Pixabay / Mohamed Hassan

Comer abarca múltiples procesos de autorregulación, incluidos los fisiológicos, los conductuales, los emocionales y los sociales. Es por esto por lo que, en personas con TCA, es aconsejable practicar ejercicios de relajación antes de las comidas más copiosas. Pueden ser respiraciones diafragmáticas antes o durante la comida, meditaciones…

Practicar la alimentación consciente) ayuda a estar presente con todos los sentidos y dificulta hábitos nocivos relacionados con la comida.

La meditación de atención plena, basada en el desarrollo de la conciencia y el uso apropiado de las señales de hambre y saciedad, es un posible mecanismo para abordar los problemas centrales de la alimentación desregulada.

Para terminar, mejor no alargar las sobremesas. La sensación de estar comiendo durante un periodo de tiempo prolongado hace que la atención en las sobras ocupe a los comensales. Por ello, es recomendable retirar los platos de la mesa una vez termine el evento. Puede continuarse la sobremesa con otras actividades.

En definitiva, si para la mayoría de las personas las fiestas navideñas suponen unos días de desregulación en la alimentación, para las personas con TCA esto se ve acrecentando.

Identificarlo, entenderlo y ponerse en el lugar de la persona que lo sufre son los primeros pasos para reconstruir una relación saludable con la comida sostenida en la regulación emocional, el control adaptativo y la autoevaluación no basada en la psicopatología.The Conversation

Fátima Servián Franco, Psicóloga General Sanitaria. Directora del Centro de Psicología RNCR y PDI en la Universidad Internacional de Valencia, Universidad Internacional de Valencia

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

¿Deberíamos dejar de comer pescado?

Shutterstock/Chirawan Thaiprasansap
Myriam Catalá Rodríguez, Universidad Rey Juan Carlos

Se habla mucho de reducir el consumo de carne por motivos ambientales y de salud. ¿Deberíamos hacer lo mismo con el pescado?

Para responder a esta pregunta de manera racional debemos analizar varias cuestiones.

¿Es el pescado necesario para una dieta saludable?

El pescado y el marisco son valiosos alimentos que contienen altos niveles de proteínas y bajos niveles de lípidos. Destacan las grasas insaturadas saludables, vitaminas como la D y la B1 y micronutrientes esenciales como el selenio y el yodo.

Por este motivo son alimentos muy relevantes para las poblaciones más longevas y saludables, como la japonesa y la mediterránea. En estos lugares el pescado y el marisco sustituyen, en gran medida, el consumo de productos cárnicos.

La dieta mediterránea, reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, es considerada por la comunidad científica como una de las formas de nutrición más saludable y sostenible.

¿El pescado está contaminado?

A pesar de la mejora en las últimas décadas, la contaminación acuática por sustancias tóxicas es alarmante. Las más preocupantes son aquellas que no se pueden metabolizar rápidamente, porque se acumulan en el organismo. Es el caso de metales pesados como mercurio, cadmio y plomo, pero también de sustancias orgánicas como los hidrocarburos aromáticos policíclicos, las dioxinas y muchos plaguicidas.

Los organismos fotosintéticos acumulan pequeñas cantidades de estos contaminantes, pero los seres vivos que se alimentan de otros acumulan los de sus presas. Este fenómeno es conocido como biomagnificación. Los animales con mayores cantidades de sustancias tóxicas en sus tejidos son los grandes depredadores: mamíferos marinos, atunes, tiburones y, por supuesto, el ser humano.

¿Perjudica esto nuestra salud?

Muchas de estas sustancias se relacionan con alteraciones en los sistemas inmunológico y nervioso y enfermedades vasculares. Es algo de lo que advirtieron la FAO y la OMS en su informe publicado en 2010.

Sin embargo, la mayoría de los estudios señalan que la ingesta de pescado está relacionada con una reducción significativa del riesgo de padecer enfermedades mentales, cardiovasculares, derrame cerebral, alzhéimer y diabetes tipo II.

Si bien existen evidencias de que el pescado contaminado tiene efectos en el neurodesarrollo y el crecimiento fetal (bajo peso al nacer), entre los beneficios del consumo de este alimento durante el embarazo destacan la disminución del riesgo de asma, el aumento de peso del bebé y la mejora en el desarrollo cognitivo.

Los expertos coinciden en que los beneficios obtenidos de comer pescado superan los riesgos potenciales que entraña. La especie consumida, así como la cantidad y la frecuencia de consumo, son determinantes en el balance entre riesgo y beneficio. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda evitar el consumo de grandes pescados y, en el caso de embarazadas y niños, limitar su consumo eligiendo preferentemente especies pequeñas.

Recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición sobre el consumo de pescado. AESAN - Agencia española de seguridad alimentaria y nutrición

¿Es el consumo de pescado sostenible?

La sobrepesca es la principal causa de los declives poblacionales observados en especies pesqueras. Los métodos de pesca más frecuentes y dañinos son la pesca de arrastre y la de cerco (53 % de las capturas). El 25 % de los caladeros está sobreexplotado, y solo un 56 % se explota a un rendimiento sostenible, según datos de la FAO.

El incremento de la temperatura del mar forzará a muchas especies a cambiar de hábitat, lo que alterará las dinámicas de los caladeros además de reducirlos. Si añadimos la presión de la pesca ilegal, que supone al menos el 15 % de las capturas mundiales, el panorama no es nada halagüeño.

La acuicultura sostenible se plantea como una de las pocas opciones capaces de satisfacer la demanda creciente de productos pesqueros. No obstante, aplicada de manera intensiva, la sostenibilidad vuelve a vulnerarse.

Un ejemplo cercano es el langostino que se importa de América y Asia al enorme nicho de mercado europeo. Como consecuencia, manglares de gran valor ecológico son sustituidos por granjas de acuicultura. Una pesquería sostenible es posible, pero necesita innovación tecnológica y cambios provenientes de las instituciones reguladoras, y la mitigación urgente del cambio climático.

En conclusión, alimentación saludable y consumo sostenible son compatibles si ejercemos un consumo responsable. Para ello, elijamos pescado y marisco de especies pequeñas y diversas, de procedencia regulada y con certificado de sostenibilidad. Una buena forma de responsabilizarnos de los impactos ambientales de nuestro modo de alimentación es apoyar dietas más respetuosas con el medio natural como la mediterránea que, además, es más saludable.


En este artículo han colaborado Sara Atienza, Alba Casillas, Helena G. Cortés y Andrea Portal, alumnas o egresadas de la URJC que elaboran el blog divulgativo Ecotoxsan.The Conversation


Myriam Catalá Rodríguez, Profesora Titular de Universidad, Área de Biología Celular, Especialista en Ecotoxicología y Sanidad Ambiental, Universidad Rey Juan Carlos

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.