D´Leria, la Taberna Mariñeira de Carril


Luisondome


Me habían hablado muy bien de este nuevo y pequeño restaurante ubicado a la entrada de Carril, mirando al mar. Dos cocineros muy jóvenes, comienzan su andadura con su negocio en la ciudad, una ciudad nada fácil de conquistar, pues es poco dada a la cocina de autor, hablando en términos generales, y si mas a la tradicional. Vilagarcía era conocida gastronómicamente por algunos de sus restaurantes especializados en la cocina tradicional. Algunos de estos grandes restaurantes, como es el caso de Loliña y otros, han cesado su actividad. A cambio, la gastronomía Vilagarciana esta sufriendo una mudanza hacia nuevos estilos de cocina mas vanguardistas, y es en este contexto donde se asienta esta nueva pareja de cocineros y su Taberna Marinera.


El local es pequeño, pero coqueto y diáfano. Pocas mesas en el interior, y unas pocas mas en la terraza exterior. La carta es pequeña, pero se cambia cada dos, tres semanas, y de cocina de mercado, en la que prima el producto fresco y local. Los precios son ajustados, ninguno supera los 15 euros. La carta de vinos es pequeña, pero lo que ofrece esta bien elegido, y a buen precio.


Una cosa me llamó la atención, y es la pequeñez de la cocina en la que se preparan los platos, casi parece la cocina de un apartamento-estudio de soltero, pero como me contaron los propietarios, que ambos cocinan, es mas que suficiente para que cumpla su cometido a la perfeción. 

En nuestra pitanza, probamos dos platos de la carta, otros dos fuera de la carta sugeridos por nuestros cocineros, mas una tabla de quesos y dulces, y un par de postres para finalizar, todo acompañado de un par de botellas de Tinto de la Ribera del Duero.

Mejillón y su guiso picante:
Mejillones gallegos, con un guiso elaborado con el mismo mejillón, al que le añadimos especias picantes, y terminamos con unas huevas de tobiko con wasabi. 

Hablamos de un guiso, por lo que el mejillón ya entregó en la cazuela todo lo que tenia que dar, lo que se valora entonces es el guiso, pero esa salsa que lo acompaña es de sabor intenso, pero rico y persistente. Me pareció una propuesta mas elaborada, pero interesante. Pido disculpa por no tener foto de este plato. La conversación en la mesa me distrajo, y cuando me acordé de sacarla, ya nos habíamos comido la mitad.


Pulpo y mojo verde (fuera de carta):
Simple. Un pulpo marcado a la plancha después de cocerlo de forma tradicional, acompañado de un mojo verde, con identidad propia. 
Un buen tentáculo de pulpo, grueso y al punto, bien acompañado por un original mojo verde que era un excelente contrapunto gustativo. Un plato sencillo, pero bien equilibrado.



Bonito, pepino y pistacho (éste fuera de carta también):
Bonito en salmuera, crema fria de pepino y pistacho.
Para mi el plato estrella de los que probamos. Dentro de su simplicidad de planteamiento, el plato temía cierto carácter sinfónico en la degustación, por la multiplicidad de sensaciones gustativas que era capaz de producir, y todo con un sentido de armonía y equilibrio propios de una composición sinfónica ejecutada por cuatro instrumentos. Un propuesta notable.



Sashimi de jurel:
Jurel en salmuera, con jugo de pimientos que asamos y luego reducimos.
Plato sumamente minimalista, pero con sus matices que lo hacen rico a la hora de degustarlo.



Selección de quesos.

Los Postres 

Melocotón, mascarpone y lavanda:
Melocotón asado al ron, con una crema de mascarpone y lavanda.
Yo soy por definición de condición golosa, por lo que disfruto los postres con un plus de interés, y he de decir que me interesé intensamente por los dos. El melocotón  asado al ron: hoy aprendi que cuando se asa al ron un melocotón, este mejora mucho, y que si lo acompañas de un mascarpone bien resuelto y cremoso, pues te lleva a disfrutarlo muy despacio.



Merengue, mora silvestre, remolacha y limón:
Crema muy suave de remolacha (de la huerta de los propietarios, por cierto), mora silvestre en coulis (también nos contaron crece al lado de su huerta), un crujiente de merengue semiseco, y helado de limón para dar el toque ácido.
Si antes hablaba del concepto de plato sinfónico, ahora me tendré que referir a los postres sinfónicos. Aquí se juega con el sabor de las frutas, las texturas del merengue y la crema de remolacha y la conjunción de temperaturas, mezclando el frío-templado. La sensación en boca es amplia, variada equilibrada, y sobre todo y por encima de todo, sabrosa.

En resumen, Vilagarcía está de enhorabuena. Una villa tan poco dada a las novedades gastronómicas, tiene algo nuevo que contar, y así lo cuento. Una pareja de jóvenes cocineros, Uno procedente de la Escuela de Hostelería De Santiago, y el otro/a de la Escuela de Hostelería de Ourense. Hay mano, hay creatividad y pienso que saben lo que tiene que hacer para triunfar en esto. Espero que lo consigan.

Sobre el decorado: Mobiliario sencillo, asiento no muy cómodo. Mesa desnuda, sin servicio de mantelería. Cubertería moderna pero cómoda de manejar. Vajilla sencilla, pero cuidado con el plato que se utiliza en según para que. El plato de vidrio traslúcido para el sashimi de juren hace que cueste apreciar el color del pez, cortado muy fino (como debe de ser) pero visualmente poco apreciable. Yo lo hubiera presentado sobre un plato blanco.

En cuanto al servicio, perfecto en la atención. Se nota la formación de escuela. La relación calidad/precio es buena.

LA Taberna Marisqueira D¨Leria esta en la calle Valentín Siquiera 6 en Carril. Vilagarcía (Pontevedra)

Teléfono para reservas: 986 15 62 68
Horario de cocina:
Miércoles a Sábado : 13:30-15:45 • 20:30-23:30
Domingo: 13:30-15:45


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