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¿Cual es el futuro de la carne de res de origen natural y ético?

 


En alimentación, el precio de los productos que consumimos, no sube siempre por culpa del coste del gasoil, o de los fertilizantes. La concentración de la producción es una de las grandes causas de estas continuas subidas. El mercado global de la carne está viviendo una consolidación masiva en manos de un grupo reducido de corporaciones transnacionales. Este fenómeno, a menudo llamado el modelo de las "Cuatro Grandes", permite a estas empresas controlar desde el procesamiento y la logística hasta la fijación de precios y la innovación en proteínas alternativas. Estas cuatro empresas son:

  • JBS S.A. (Brasil): Es el procesador de carne más grande del mundo. Ha crecido mediante la adquisición de competidores en casi todos los continentes, controlando marcas globales de vacuno, pollo, cerdo y cordero.
  • Tyson Foods (EE. UU.): Líder en la producción de pollo y con una presencia dominante en carne de res y cerdo procesada. Es un actor clave en el suministro para cadenas de comida rápida a nivel mundial.
  • Cargill (EE. UU.): Una de las mayores empresas privadas del mundo que controla gran parte de la cadena de suministro de granos (pienso para animales) y el procesamiento de carne roja.
  • WH Group / Smithfield Foods (China/EE. UU.): Es el mayor productor de carne de cerdo a nivel mundial tras la compra de la estadounidense Smithfield Foods
  • Un minorista especializado en carne y mariscos que es propiedad de JBS, afirma que la misión de la empresa es la de cambiar la forma en que la gente compra y consume proteínas.  Un nuevo informe ha calificado a esta empresa como "la última manifestación de la consolidación de la industria cárnica". 

    Estas empresas se valen de adjetivos como "criado en libertad", "alimentado con pasto", "de origen responsable" y otras palabras de moda para vender sus productos, "aunque en realidad solo sea una fachada para la misma carne industrial que se puede conseguir en cualquier otro lugar", argumentó un ganadero orgánico.

    “Es literalmente la mayor empacadora de carne del mundo, fingiendo ser una empresa pequeña, emergente, que prioriza la calidad y tiene conciencia social”, añadió el ganadero. “Es difícil entender cómo granjas como la mía pueden ganarles en ese juego”.

    La concentración no implica que haya un plan coordinado único para controlar todo el mercado, pero si hace posible que unas pocas empresas tengan mucho poder de compra, producción, procesado, distribución y fijación de condiciones con ganaderos y supermercados, lo que les confiere un cierto poder de control estratégico del sector mediante:

  • Una cuota de mercado asfixiante: Solo en Estados Unidos, las cuatro mayores empresas controlan cerca del 85% de la producción de carne de res.
  • Influencia en los precios: Estas corporaciones han enfrentado multas millonarias por denuncias de coordinación para manipular precios que afectan tanto a ganaderos como a consumidores finales.
  •  Absorción de alternativas: Los mismos gigantes cárnicos están comprando empresas de carne vegetal y celular, asegurando que, aunque el consumidor cambie su dieta, el beneficio siga fluyendo hacia las mismas corporaciones. 
  • Integración vertical: Controlan desde la genética del animal y su alimentación hasta la distribución final, lo que deja poco margen de maniobra a los productores locales e independientes. 
  • JBS ha sido objeto de numerosas investigaciones por corrupción , evasión fiscal y escándalos laborales, incluidas acusaciones de trabajo "similar a la esclavitud" en sus granjas asociadas. Desde su nacimiento en 1953, la empresa ha crecido hasta convertirse en un gigante internacional de la agroindustria de alcance global, siendo uno de los principales actores en el procesamiento de carne a nivel mundial.

    La empresa ya está integrada verticalmente, controlando las granjas, el alimento para animales, el sacrificio y el transporte; operar puntos de venta minorista les da el control de prácticamente cada paso del ciclo de producción. "Son tan codiciosos que quieren ese margen de ganancia minorista", argumentó otro ganadero y defensor de la lucha contra la competencia". Entre los planes de JBS está la creación de una gran planta en España.

    ¿Y como está el sector en España?

    El sector cárnico en España está conformado por 3.481 empresas, pero el mercado real está concentrado en unas pocas manos que dominan la producción y la facturación. En 2024, la industria alcanzó una facturación récord de 41.337 millones de euros, consolidándose como el cuarto sector industrial del país. Estas son "Las Cuatro Grandes de España":

  • Vall Companys: Líder absoluto, con una facturación que superó los 4.163 millones de euros en 2024.
  • BonÀrea (Corporación Alimentaria Guissona): Destaca por su modelo de integración vertical completa, desde el campo al consumidor.
  • Campofrío: Referente en productos elaborados y una de las marcas con mayor penetración en hogares.
  • Grupo Fuertes (El Pozo Alimentación): Mantiene una fuerte presencia tanto en el mercado nacional como internacional.
  • Pues así está el sector. Lo peor de todo es que por esta vía acabarán desapareciendo los ganaderos tradicionales, así como los puestos de carne en los mercados, y solo nos quedarán los productos cárnicos ultraprocesados que todos saben igual, expuestos en neveras-vitrina de grandes hipermercados pertenecientes a grandes multinacionales. Nada que ver con el placer de disfrutar de un buen chuletón de vaca vieja, que al paso que vamos, pronto no nos quedaría ni el recuerdo de a que sabían.

     

    Nuevos criterios de Nutri-Score: cambiar para que todo siga igual

    Photo_Pix / Shutterstock
    Javier Sánchez Perona, Instituto de la Grasa (IG - CSIC)

    “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”, le dice Tancredi a su tío, Fabrizio Corbera, príncipe de Salina, en la inmortal novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, El Gatopardo.

    A estas alturas, muchos consumidores ya saben qué es Nutri-Score y lo han visto en la parte frontal de muchos productos alimenticios. Aunque en principio parecía una magnífica idea, la realidad es que ha recibido críticas de gran parte de los sectores afectados: industria alimentaria, dietistas-nutricionistas y científicos, entre otros.

    Una lluvia de críticas

    Los motivos del rechazo son variopintos. Entre ellos, la pésima calificación que otorga al aceite de oliva y que ignora los alimentos ultraprocesados.

    Pero, además, Nutri-Score ha sido criticado porque se puede usar para propósitos distintos de los originales, como la elaboración de menús o guías dietéticas. También se le recrimina su falta de adaptación a la dieta mediterránea, que pueda confundir al consumidor –está diseñado para comparar solo alimentos de la misma categoría– y la ausencia de consenso científico sobre su eficacia.

    Las críticas fueron tantas que Santé Publique France, la autoridad francesa que tiene los derechos de Nutri-Score, aceptó en 2021 que se formaran un comité directivo y un comité científico que sirvieran como mecanismo de coordinación transnacional para su implantación. Incluyen representantes de Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos, España y Suiza.

    En este contexto de críticas, el comité científico facilitó el año pasado la posibilidad de que los ciudadanos, empresas, operadores y asociaciones de consumidores enviaran propuestas para efectuar posibles cambios en el algoritmo de cálculo de las puntuaciones. El pasado 4 de agosto, este comité emitió su informe sobre dichas propuestas, con muchas e importantes consideraciones. Aquí van las más relevantes.

    Energía

    La asignación de puntos para la energía perjudicaba a los aceites vegetales y los pescados azules, favoreciendo a los productos ricos en azúcares. Sin embargo, el comité no recomienda ninguna medida al respecto, aunque sí modificaciones particulares para azúcares y grasas.

    Azúcares

    Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la ingesta de azúcares libres y añadidos debe ser lo más baja posible. No obstante, Nutri-Score no diferencia entre estos y los azúcares totales. Por eso, el comité recomienda cambios en las puntuaciones para reducir el número de alimentos azucarados calificados como A o B (las mejores calificaciones). Esta medida afecta, sobre todo, a productos lácteos y cereales para desayuno.

    Sal/sodio

    La sal común es cloruro sódico, pero mientras que la legislación europea obliga a usar la sal en las etiquetas, Nutri-Score solo refleja el sodio. Por ese motivo, el comité recomienda pasar de sodio a sal y modificar las puntuaciones.

    Fibra dietética

    Actualmente, Nutri-Score no discrimina entre cereales integrales y harinas refinadas, por lo que el comité establece un cambio en la puntuación que permita diferenciar mejor estos productos entre sí.

    Proteínas

    Nutri-Score considera las proteínas solo para estimar el contenido de hierro y calcio. Con el fin de discriminar mejor los alimentos ricos en estos minerales, el comité recomienda una actualización en la puntuación de las proteínas que afecta al pescado y a los quesos curados, que mejoran sus calificaciones.

    Por otra parte, muchas guías dietéticas recomiendan limitar el consumo de carnes rojas y sus procesados. Por eso, ahora se sugiere que estos productos tengan un máximo de 2 puntos en el apartado de proteínas.

    Frutas, verduras, legumbres y frutos secos

    El comité reconoce que la inclusión de los aceites de oliva, colza y nuez en el componente “frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos” se hizo por el interés de Francia para proporcionarles una mejor calificación. Ahora, recomienda retirar los aceites de ese apartado y crear una nueva categoría junto con los frutos secos y las semillas. Además, propone un algoritmo propio para esta sección.

    Grasas, aceites, frutos secos y semillas

    En el informe se acepta que el aceite de oliva es particularmente beneficioso para la salud, pero que otros aceites vegetales y los frutos secos también lo son. Por eso, los coloca en la citada nueva categoría.

    No obstante, permite que algunos aceites, como los de oliva y aguacate, puedan contarse dentro del componente “frutas, verduras y legumbres”. También incluye una fórmula matemática con el contenido en ácidos grasos saturados para el cálculo de la energía.

    Otros ajustes

    El comité considera que los cambios propuestos implican un ajuste de los umbrales, así que modifica ligeramente la puntuación para las calificaciones A y B.

    Una actualización necesaria pero insuficiente

    Como puede verse, el comité científico encontró bastantes problemas en el cómputo de Nutri-Score. Básicamente, porque había quedado obsoleto, ya que empleaba los perfiles nutricionales de la Agencia de Normas Alimentarias (Food Standard Agency) del Reino Unido de 2005. Lo que hace ahora es cambiar el algoritmo, adaptándolo a la evidencia científica actual.

    En cualquier caso, sigue habiendo cuestiones no resueltas. Por ejemplo, vuelve a ignorar a los países del sur de Europa y la dieta mediterránea, puesto que emplea bases de datos de composición de alimentos de Alemania, Francia, Países Bajos y Bélgica, y no de España.

    El caso del aceite de oliva es un despropósito, ya que le vuelve a conceder una excepción para que alcance la calificación B. La realidad es que si no fuera por dicha excepción, la mayoría de los aceites de oliva, con contenidos de ácidos grasos saturados entre 10 % y 25 %, seguirían como hasta ahora, en la categoría C.

    Se reduce la puntuación en proteína de las carnes rojas por el riesgo de cáncer, pero se incluyen en el mismo paquete que las carnes rojas procesadas. Sin embargo, mientras que el riesgo de cáncer colorrectal (el de evidencia más sólida) para las carnes procesadas es convincente, para las rojas es solo probable. Además, se ignoran las variedades procesadas que no sean rojas.

    Por lo demás, Nutri-Score sigue manteniendo algunos de sus defectos más importantes y por los que ha recibido mayores críticas. Más aún, es posible que los cambios generen mayor confusión, ya que incluye un nuevo algoritmo, fórmulas matemáticas, cambios en las puntuaciones y más excepciones.

    Como en El Gatopardo, Nutri-Score cambia, pero sigue siendo el mismo modelo deficiente.The Conversation

    Javier Sánchez Perona, Científico Titular del CSIC y Profesor Asociado de la Universidad Pablo de Olavide, Instituto de la Grasa (IG - CSIC)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.