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¿Qué sigue ahora después de los altos precios del café?


Cada vez más el mercado global está marcado por la incertidumbre en torno a los elevados precios del grano de café que no han dejado de elevarse, triplicando su precio desde el año pasado y llegando a niveles históricos que han superado los US $4,30 por libra.

Todo impulsado por las afectaciones de las cosechas en Brasil, principal exportador del grano, las fuertes sequías y los problemas climáticos en Vietnam, otro de los productores más importantes. 

A eso se suman problemas en la logística global del suministro y los recientes aranceles anunciados por el gobierno de Donald Trump, lo que ha generado una ola de compras masivas por parte de los tostadores internacionales por temor a una elevación aún mayor de los precios.

Para conocer cuáles son las expectativas frente a este aumento de precios y el futuro del mercado, conocemos las opiniones de Miguel Rendón, CEO de Escoffee, tostadora y comercializadora ecuatoriana, y Juan Francisco De Sola, CEO de Unex, exportadora de café verde de El Salvador. 

¿Cómo se interpretan los precios récord del café?

La elevación del precio de café está directamente relacionada con una demanda en aumento y una reducción en las cosechas, sobre todo, de Brasil y Vietnam.

“Los precios altos son consecuencia de una escasez de oferta, en particular de la cosecha en Brasil, después de varias sequías y heladas posteriores a la pandemia. A esto se agrega que la cosecha brasileña para este año tiene una proyección a la baja y eso ha generado que los precios se mantengan elevados”, asegura Juan Francisco. 

Miguel afirma que en Ecuador los problemas de abastecimiento se sintieron ya entre septiembre y octubre del 2024. “Investigamos qué estaba pasando con colegas en otros países como Colombia y Guatemala y tenían el mismo problema: escasez. Lo que descubrimos fueron problemas con las cosechas de Brasil y Vietnam. Esto agitó el mercado y los precios”.

Él agrega que frente a esta baja en la oferta los grandes importadores echaron mano de lo que tenían en las bodegas y globalmente se consumieron los inventarios que se tenían de reserva.

El alza de precios “refleja un sinceramiento de los costos de producción y logística que debió suceder paulatinamente desde hace, al menos, dos años. Como eso no sucedió los precios tuvieron elevaciones súbitas que han generado nerviosismo en los mercados y todo el mundo ahora busca abastecerse”, explica.

Particularidades de este periodo de precios altos

El café siempre ha tenido olas de precios altos y precios bajos por la volatilidad propia de los niveles de producción, asociados a un factor incontrolable: el clima. A pesar de eso, este periodo tiene algunas particularidades. Miguel recalca que el precio se ha elevado de manera súbita. “Nunca ha habido un alza tan exponencial y seguirá subiendo. Avizoro que las siguientes alzas serán paulatinas,   pero es muy difícil que el precio baje en un futuro cercano”.

“Lo particular, pero al mismo tiempo preocupante con este fenómeno, es que históricamente las alzas de precio se han resuelto con recuperación de cosecha, particularmente en Brasil. En este caso, se sabe que hay una escasez de café para suplir la demanda de consumo, por lo que el ajuste a la baja en la demanda se supone ocurrirá cuando el alza del precio de café alcance al consumidor y modifique su conducta de compra”, resalta Juan Francisco. 

Los consumidores deben acostumbrarse a cafés más caros. “Ya tazas de US $0,90 centavos no existen. Los bebedores de café tendrán que asumir una elevación de entre US $0,30-0,40 centavos en su café”, comenta Miguel.

Café recién recolectado

¿Son sostenibles estos precios o será inevitable una caída?

Juan Francisco asegura que esta elevación de precios no es buena para nadie en la cadena de suministro. “El mundo no cuenta con el financiamiento para comprar y vender café arriba de los US $4,00. Con las posiciones del contrato C invertidas, el costo de transporte genera precios altísimos para los intermediarios y, con ello, continuarán los problemas de liquidez. Esto nos obliga a reevaluar cómo debemos lograr sostenibilidad en la cadena, empezando por los caficultores, quienes toman el riesgo de clima y precio para producir”.

Asimismo, Miguel considera que la industria del café debe ser consciente de que estamos viviendo una nueva realidad, en todos los eslabones de la cadena de valor, pero sobre todo entre los productores.

“El escenario cambió y lo que veo es que los costos, sobre todo de los productores, se están sincerando. Los costos en la finca son diarios. La mano de obra se ha encarecido por escasez y los insumos por factores de la economía global. El costo de la tierra también es más elevado. Se trata de una situación que todos sabíamos que sucedería, la cuestión es que el cambio fue súbito”.

En consecuencia, él no ve posible una caída de precios en el corto o mediano plazo. Aunque el café ya no subirá de manera exponencial, los precios seguirán al alza, esta vez, poco a poco. “El cambio climático va a estar presente en los próximos años y la realidad geopolítica es muy cambiante, lo que impactará en los precios del café”.

Por el contrario, para Juan Francisco, una caída de precios será inevitable. “El problema es que no sabemos cuándo sucederá ni en qué medida. Actualmente, es muy volátil el mercado y no se pueden hacer proyecciones exactas”.

La afectación a la cadena de valor

Miguel comenta que los tostadores también se han visto afectados. “Los márgenes se han reducido mucho. Pasamos de estar acostumbrados a márgenes del 15-17 % a unos que están entre 4-5 %. Esto obliga a tomar decisiones semana tras semana, se debe pensar con cabeza fría y teniendo claras las tendencias de la industria”.

La actual volatilidad de la industria genera un shock en la demanda de inventario de café, afirma Juan Francisco. “Se paraliza la compra del grano, lo que solo echa leña al fuego, ya que continúa generando más inestabilidad. A falta de compradores, se pone mucha presión financiera sobre las posiciones abiertas de los intermediarios”.

La afectación también vendrá por el lado del consumidor, que deberá acostumbrarse a pagar cafés más caros. “Cafeterías, hoteles y restaurantes tienen que elevar sus precios porque sino el negocio no será sostenible”, opina Miguel.

Si no quieren pagar precios altos, los consumidores empezarán a cambiar sus hábitos. Estas transformaciones se empiezan a sentir en el mercado, por ejemplo, en el repunte del consumo de  café instantáneo, mucho más económico. 

En este contexto, los productores deberán educarse en temas financieros para tener costos reales de sus fincas y competir con mejores precios. “Los caficultores tendrán que apostarle a la calidad maximizando su productividad para encontrar una rentabilidad adecuada en el esfuerzo que realizan. La clave estará en la eficiencia en la relación costo-calidad, dada la falta de mano de obra y una elevación en el valor de los insumos”, dice Miguel.

Comunidad de mujeres cafeteras

Qué viene ahora y cómo prepararse para la volatilidad

En una coyuntura de incertidumbre frente al clima que afecta las cosechas y los vaivenes económicos y geopolíticos globales resulta complicado hacer proyecciones a largo plazo. Por eso, la industria debe concentrarse en tantear los mercados y tomar decisiones a corto y mediano plazo.

Juan Francisco comenta que se tiene que asumir “que la volatilidad va a continuar hasta que sucedan una o dos cosas. En primer lugar, que se estabilice la producción de Brasil, lo que no se espera ya que la temporada lluviosa de la cosecha que viene ha sido deficiente. En segundo lugar, que exista un shock en la demanda de consumo de café en los países importadores de la Unión Europea y Estados Unidos”. 

A pesar de eso, agrega que “solo sucederá si el distribuidor sube el precio al consumidor de manera que disminuya el consumo. En la medida que baje la demanda, se controlará la volatilidad y se esperarían mejores precios. Lamentablemente, nadie sabe a ciencia cierta cuándo o si esto sucederá, así que debemos acostumbrarnos a movernos en la incertidumbre”.

Según Miguel, es poco probable que la demanda caiga. “Hay mercados emergentes, como China e India, que están disparando el consumo, por lo que una caída de precios es improbable. Frente a la volatilidad, todos los eslabones deben preocuparse por ser eficientes en sus costos, garantizar el abastecimiento del grano con al menos nueve meses de anticipación y enfocarse en la calidad y en las relaciones a largo plazo en sistemas de comercio directo”.

Además, recomienda trabajar en la educación de clientes y proveedores para que comprendan la problemática de la industria. “En este escenario esperamos que quienes ganen sean los productores y que los consumidores comprendan que no hay otra opción que subir los precios para que la cadena de valor tenga sostenibilidad”.

Secado de café

Conclusiones finales

Son tiempos de volatilidad para la industria del café a escala global, marcados por los precios altos con proyecciones de mantenerse en esos niveles. Frente a esto, quienes conforman la cadena de valor no tienen otra opción que reinventarse día tras día y adaptarse a esta nueva realidad.

Es hora de fortalecer las relaciones a largo plazo con clientes y proveedores, estudiar las tendencias del mercado, prever con antelación el abastecimiento del grano, educar a los consumidores y tener clara la estrategia financiera para blindar la sostenibilidad del negocio.

 

Fuente; Perfect Daily Green

Una nueva bebida japonesa se ha vuelto muy popular

 Consumo

 

En Japón una nueva bebida refrescante está causando furor. Desarrollada por Asahi Beverages, esta bebida alcohólica gasificada se llama レモンサワー , que se puede traducir por “lemon sour”, o limón agrio, y su gran innovación es que trae una rodaja fresca de limón, pero esto no es todo. El diseño de esta lata es el primero en incorporar una rodaja real de limón, que emerge cuando se saca por completo la tapa de la lata.

El revestimiento especial interno y el diseño totalmente abierto de la tapa, producen una diferencia de presión al abrirla que hace que se libere ácido carbónico, generando las burbujas que permiten que la rodaja de limón suba y flote cuando la lata ha sido abierta.

Desde el punto de vista sensorial, como estas burbujas son más finas, mejoran el sabor y la sensación táctil en boca que produce la bebida. Además, el hecho de poder ver la rodaja de limón entera ayuda a evocar una sensación de cóctel real, y gracias a la boca ancha de la lata, se puede sentir más fácilmente el aroma cítrico y fresco de la fruta, incluso antes de tomar el primer sorbo.

Asahi dice que la forma en que la rodaja de limón flota hasta la superficie es parte del diseño, y ayuda a añadir un toque de emoción y diversión a la experiencia de beber. Con todas estas características innovadoras, Asahi espera que el lemon sour se destaque con su presentación novedosa, sobre todo actualmente que el mercado se encuentra saturado de propuestas.

Este enfoque lúdico está pensado para atraer tanto a consumidores jóvenes como early-adopters, que buscan nuevas experiencias en los productos que salen al mercado, algo característico entre los consumidores nipones.

 

¿Qué sabemos del pescado que comemos?

Boca Dorada / Flickr, CC BY-SA
Lourdes Reig Puig, Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech

El consumo de pescados y mariscos en España es más del doble que la media mundial: 42,4 kg por persona y año frente a unos 19 kg por persona y año en el mundo, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Pero la tendencia va a la baja, en especial entre los más jóvenes, como demuestra un reciente estudio. Son muchos los posibles motivos. Entre ellos, la dificultad que acompaña la compra de pescado cuando no hay un mínimo de conocimiento y experiencia.

¿Por qué resulta tan difícil saber más de los productos pesqueros que consumimos?

Podemos apuntar cinco factores que intervienen en la toma de decisiones durante la compra de pescado.

1. Diversidad de orígenes, productos y calidades

El mercado de pescados y mariscos tiene una dimensión global. En una día cualquiera, la consulta a las estadísticas del Mercado Central de Pescado en Mercabarna (en Barcelona) ofrece casi 200 productos. Esta larga lista incluye especies, tallas y presentaciones diferentes. Proceden de hasta 34 países mayoritarios, más otros tantos no especificados por su menor importancia.

Los productos pesqueros procedentes de otros países representaron un 52,5 % del total comercializado en Mercabarna en 2021. Especies procedentes de otro hemisferio y otra época del año, variedades con nombres comerciales imaginativos… Esta diversidad, sin duda fuente de riqueza, puede confundir al consumidor menos experto y convertirse en un freno.

2. Procedencia: la pesca y la acuicultura

El pescado que consumimos puede proceder de pesca o de acuicultura. Esta situación es muy singular en nuestra cesta de la compra. En ella casi no entran productos salvajes o silvestres, con escasas excepciones como algunas setas y bayas.

El pescado procedente de captura, al que llamamos salvaje, es producto directo de la recolección, no ha sufrido ninguna intervención humana más que en la captura. El pescado procedente de acuicultura es el resultado de un proceso productivo con intervención humana, como la práctica mayoría de alimentos que consumimos hoy.

El pescado salvaje concentra toda la diversidad del medio natural: diferentes especies, la influencia de la alimentación, el impacto de la época del año o de las condiciones locales, entre otros.

En el caso del producto de acuicultura, un sector igualmente globalizado, existe tal diversidad de sistemas de producción que simplificar puede conducir a grandes errores conceptuales. Desde sistemas en los que casi no existe intervención, como es el caso del mejillón, hasta sistemas como el del salmón, que puede llegar a ser muy diverso e intensivo. ¿Cómo puede el consumidor diferenciar entre toda esta diversidad?

3. ¿Qué queremos a cambio de nuestro dinero?

Cuando queremos adquirir una dorada podemos enfrentarnos a la decisión de tener que escoger entre un producto de pesca y un producto de crianza. Algunos consumidores conocen el tema. Otros lo ignoran casi todo. Un importante grupo, según muchos trabajos científicos, se siente confundido, o incluso tiene información errónea basada en mitos que generan dudas, desconfianza y, a veces, rechazo. La diferencia de precio suele facilitar esa decisión, pero ¿sabemos por qué atributos estamos pagando?

El pescado salvaje es la referencia natural para muchos consumidores. La pesca en España es considerada una actividad tradicional, parte de un patrimonio cultural y constructora de paisaje. La acuicultura parece llegar para apropiarse de un espacio que ya está ocupado.

Pero la realidad es tozuda y, aunque muchos consumidores expresan una opinión más positiva por el pescado salvaje, en aquellas especies en las que es posible escoger, el consumo de pescado de acuicultura es muy superior.

De hecho, desde 2014, la contribución de la acuicultura al consumo de productos pesqueros a nivel mundial supera a la de la pesca. Ello sugiere que las percepciones positivas no son necesariamente las que determinan el consumo. Existen otros parámetros determinantes, como la frescura, la sostenibilidad, el bienestar animal, el control o trazabilidad, la presencia de contaminantes, la disponibilidad y el precio. Pero ¿tiene sentido esta comparación? ¿Es justa?

Pues depende de lo que busquemos. Cuando hablamos de frescura, el sistema de obtención del producto puede ser irrelevante, porque lo que importa es la proximidad. Puede ofrecer la misma frescura una lubina pescada que una de granja mientras haya viajado poco. Cuando hablamos de sostenibilidad, existen sistemas sostenibles en ambos casos y sistemas difíciles de justificar también en ambos casos.

Por otra parte, con el producto de pesca estamos adquiriendo el fruto de la propia naturaleza, con toda su riqueza y también sus limitaciones. Es en realidad un lujo que la naturaleza nos ofrece y así deberíamos valorarlo. El pescado de crianza ofrece algo diferente: trazabilidad, conveniencia, seguridad alimentaria, precio, disponibilidad y sí, también calidad.

Así pues, lo importante es que como consumidores sepamos por qué atributos de calidad estamos dispuestos a pagar en cada momento. Por ejemplo, seguro que no buscamos lo mismo para la cena de Navidad que para un miércoles de febrero. Y hay un producto para cada ocasión. Son nuestra capacidad adquisitiva, nuestro sistema de creencias, nuestra propia escala de valores los que determinan la actitud en esa decisión. Intervienen en ello factores como la educación, la tradición cultural o los hábitos alimentarios.

Y, a decisión tomada, ¿tenemos suficiente información como para poder usarla?

4. El personal de la pescadería como prescriptor

En la compra de pescado y marisco se establece una relación de confianza. ¿Cuántas veces preguntamos a la persona que nos atiende sobre la calidad de una pieza de pollo? En cambio, para la compra de pescado fresco a menudo pedimos consejo en la pescadería.

El personal de la pescadería se convierte en nuestro prescriptor. Pero ¿sabe suficiente? Un análisis de la percepción de la acuicultura en los diferentes niveles de la cadena de valor hizo evidente la falta de información, especialmente grave entre los minoristas. Cada vez más, el personal que encontramos en los puntos de venta no está especializado, sobre todo en supermercados o hipermercados, y es incapaz de hacer recomendaciones.

5. La información está ahí, sólo hay que buscarla

Hoy en día hay información disponible al alcance de quien quiera buscarla. Pero es importante saber si responde a las preguntas que se hace el consumidor y en el momento en que se las hace.

La normativa de etiquetaje de productos de la pesca y la acuicultura debería ayudar, pero con frecuencia no se muestra en los puntos de venta. Además, la información que aporta puede ser confusa para el consumidor medio.

Algunas certificaciones, como MSC o ASC, están empezando a ser conocidas en el norte de Europa, pero no tanto en el sur. Mientras tanto, en España se están promoviendo sellos específicos como Crianza de nuestros mares, de la Asociación de Productores Marinos.

¿Donde busca la información el consumidor? Un estudio que analiza las fuentes de información sobre acuicultura en España nos devuelve al punto anterior: el 70 % de los encuestados señaló al personal de la pescadería como la principal fuente de consejo, seguida del etiquetado o las certificaciones (64%), internet (33 %) y la familia y amigos (19 %), entre otras. Es imprescindible que las campañas de promoción del consumo de pescado y marisco tengan en cuenta al sector minorista, que actúa como enlace entre la producción y el consumo.

El consumo de pescado y marisco aporta un valor nutricional del que no deberíamos prescindir. Su valor gastronómico es un privilegio del que deberíamos saber disfrutar. La pesca y la acuicultura ofrecen productos de calidad, para todos los bolsillos y para todas las ocasiones. No dejemos que comparaciones, a menudo infundadas y desinformadas, limiten los beneficios que nos aporta su consumo.The Conversation

Lourdes Reig Puig, Profesora-investigadora en el Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología, Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

¿Pescado y marisco para Navidad? Cómo elegir el más saludable y sostenible según su etiqueta

Dimitrisvetsikas1969 / Pixabay
Gumersindo Feijoo Costa, Universidade de Santiago de Compostela

El vídeo que el patrón de la embarcación Serlema subió recientemente a Twitter sobre la magnífica escultura Espera de Iría Rodríguez (en punta da Insua, municipio gallego de Laxe, Costa da Morte) me llevó inmediatamente a viajar en el tiempo a los recuerdos de las noches de angustia por la vuelta de la familia cuando en el mar azotaba el temporal. Emociona esa mirada al horizonte de poniente, esperando por aquellos que no han vuelto por el naufragio de sus barcos de pesca.

Los alimentos que proceden de los océanos desempeñan un papel crucial en la consecución de la meta que supone alimentar a la población mundial conforme a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la ONU. Específicamente los ODS con el número 2 (hambre cero), 12 (producción y consumo responsable), 13 (acción por el clima) y 14 (vida submarina).

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ha publicado en su último informe una estimación del consumo mundial de pescado y marisco: 20,5 kg per cápita, lo que supone en la práctica el doble del consumo que hace 50 años.

En la figura 1 se muestra el consumo per cápita en Iberoamérica: aunque España y Portugal lideran el consumo, cabe destacar que en Sudamérica el consumo ha aumentado aproximadamente un 90 % en los últimos 50 años.

Figura 1. Consumo per cápita anual de pescado y marisco en los países iberoamericanos. Author provided

¿Qué nos dicen las etiquetas del pescado?

Una buena alimentación es fundamental para nuestra salud y la del planeta. Para garantizarla, los productos que se comercializan deben tener la información precisa que permita a los consumidores tomar la decisión adecuada.

Figura 2. Contenido de la etiqueta que deben tener los productos pesqueros al comercializarse para que los consumidores posean una información completa de lo que compran. Gumersindo Feijoo Costta, Author provided

A continuación, se detallan los aspectos más relevantes a señalar en las etiquetas de los productos pesqueros:

Zona de captura. La FAO establece una serie de zonas a efectos de definir la procedencia de las capturas pesqueras en los océanos. En la zona 27 (Atlántico, nordeste) y la 37 (Mediterráneo y mar Negro) faena una parte importante de la flota española. Cada zona se subdivide en una serie de subzonas y estas a su vez en divisiones (figura 3).

Primer expedidor. Corresponde a la lonja, o centro de primera venta en el caso de los moluscos bivalvos, donde se produce la primera subasta del pescado.

Denominación. Se incluye el nombre científico, denominación comercial y el acrónimo establecido por la FAO para las diferentes especies. El ejemplo de etiqueta expuesto en la figura 2 corresponde al Raja montagui, esto es, la raya pintada, cuyo acrónimo de la FAO es RJM. Es común que también se detalle el nombre local, en este caso, su denominación en gallego: raia de pintas.

Figura 3. Especificación de algunas subzonas y divisiones de las zonas 27 (Atlántico, nordeste) y 37 (Mediterráneo y mar Negro). Author provided

Cantidad, método de producción y presentación. En la cantidad se especifica el peso del lote que se subasta (al que se asignará un código para su trazabilidad). El método de producción hace referencia a su procedencia de la pesca extractiva (capturado) o de acuicultura (de cría). En la presentación se puntualiza la forma en que se comercializa o también si ha sufrido algún tratamiento previo (por ejemplo, descongelado).

Tipo de arte de pesca. Corresponde a los medios utilizados por el productor para obtener productos pesqueros con vistas a su introducción en el mercado. En el caso de la pesca extractiva, será el buque (nombre y matrícula) y en el caso de la acuicultura, la propia instalación (número del Registro de Explotaciones Ganaderas y titular). En el caso de modalidades de pesca sin embarcación o sin instalación acuícola, será la persona física o jurídica. Este aspecto es muy importante, ya que, junto con el caladero, el arte de pesca tiene una influencia notable en la huella de carbono y en otros aspectos ambientales, como el respeto a la biodiversidad evitando los descartes. En el caso de la raya pintada (figura 2), el arte señalado en la etiqueta es “redes enmalle”.

Sellos de calidad y ecoetiquetas

Con el objetivo de fomentar la pesca sostenible, se pueden incluir de forma adicional sellos de calidad o ecoetiquetas adicionales. En la etiqueta de la figura 2 se detallan tres logos:

  1. Sello de garantía de calidad pescadeRías. La marca pescadeRías, ¿de onde se non? es un sello de identidad para la promoción y defensa de los pescados y mariscos procedentes de la flota artesanal gallega. La UE lo considera como una buena práctica.

  2. Sello de la lonja de Ribeira. Pone en valor el tratamiento y trazabilidad del pescado subastado por el primer expedidor.

  3. Ecoetiqueta de pescaenverde. Garantiza que posee una baja huella de carbono (kg de CO₂ equivalente/kg de producto) y una alta tasa de retorno energético (TRE, cociente entre la energía proteica que aporta y la energía necesaria para su captura y descarga en puerto).

Figura 4. Huella de carbono y tasa de retorno energético de diversos pescados y mariscos en comparación con otros alimentos tradicionales como carnes, lácteos y frutas. Author provided

Los pescadores y los consumidores deben establecer una relación recíproca: los pescadores deben ofrecer productos que en su captura sean cada vez más respetuosos con el medio ambiente y, por su parte, los consumidores deben tener una actitud proactiva al optar por aquellas pesquerías con menor impacto ambiental. Cuidar de la sostenibilidad de los océanos también significa poner en valor el vector social de la pesca. Ayudemos a los pescadores que aman y cuidan el mar.The Conversation

Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química, Universidade de Santiago de Compostela

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.