La Burbuja, una experiencia gastronómica pionera que triunfa en Gijón en tiempos de pandemia

 


“La Burbuja experiencia” es una actividad pionera, innovadora y segura que se ha formado en Gijón para apoyar a los cuatro sectores más desfavorecidos por la pandemia durante el último año: la hostelería, la hotelería, el comercio y el sector de eventos y congresos. La empresa de eventos gastronómicos Gustatio, con la colaboración de Gijón/Xixón Turismo, ha puesto en marcha este fenómeno gastronómico que ha sorprendido enormemente durante su primer mes y que ya tiene todas las entradas agotadas.
 

La unión de cinco hoteles, siete restaurantes, quince confiterías y una empresa de eventos ha conseguido que se pueda disfrutar de una experiencia gastronómica redonda con garantías en un recorrido por diferentes espacios de los mejores hoteles de Gijón. Cada grupo de comensales llega a una hora diferente, comienza su recorrido por las suites, terrazas, lobby bar, espacios reservados donde uno de los chefs más conocidos de la ciudad cocina para La Burbuja. Nadie ve a nadie. Esta experiencia está diseñada para que un total de 40 personas disfruten de una forma segura de una cena única, solamente ven a sus acompañantes de manera que se preserva su burbuja social. Los recorridos están diseñados para grupos de 4 y de 6 personas.
 

La Burbuja hace noche en cinco hoteles de la ciudad: el Hotel Moderne (14 de mayo), NH Gijón (28 de mayo), Hotel Abba Playa (4 de junio), Numa Hotel Boutique (18 de junio) y Palacio de La Llorea (2 de julio).
 

El menú está diseñado cada noche por tres de los mejores cocineros de la ciudad, cada semana se degustan diferentes creaciones in situ elaboradas por los cocineros: Marcos Morán (Casa Gerardo), Esther Manzano (Catering Manzano), Gonzalo Pañeda (Auga), José Luis (Ciudadela), Marcos Crespo (V. Crespo), José Luis Camacho (Zascandil y Victor Ramón Álvarez (Bellavista). En todas las ocasiones estará presente la lubina sostenible Aquanaria, que representa a la inmensidad del océano en nuestra casi redonda Tierra. Carlos Maldonado ha sido el encargado de preparar las degustaciones con lubina en La Burbuja ABBA Playa.
 

Todos los establecimientos participantes forman parte de la iniciativa turística Gijón Gourmet, que permite a gijoneses y visitantes la posibilidad de disfrutar de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad a un precio reducido. Los postres están seleccionados de los 15 establecimientos adscritos a Gijón Goloso lo que implica también un apoyo al comercio de la villa.
La Burbuja da forma a las creaciones gastronómicas ya que gran parte de los platos del evento tienen forma esférica, para redondear la experiencia.
La bodega está cargada de burbujas. La bienvenida del espumoso de Mar de Frades, da paso a Ramón Bilbao Verdejo edición limitada, La lomba Finca Valinde y como colofón final Ramón Bilbao Mirto.
 
La Burbuja es una auténtica experiencia, donde se pueden elegir hasta cinco compañeros más de viaje, sólo la experiencia o si lo prefiere con alojamiento.  La burbuja social de cada grupo está garantizada. Es una oportunidad increíble para desconectar después de un año tan complicado.
El precio de La Burbuja es de 55€ por persona y además en todos los hoteles sus huéspedes podrán aprovechar una oferta irresistible que incluye noche de alojamiento y experiencia La Burbuja a un precio reducido.

¿DE VERDAD HAY QUE DEJAR DE COMER CARNE?

La pirámide nutricional frente a la pirámide medioambiental

Por Luis Domenech / Junio 11, 2021

Hoy leo en El Diario.es una entrevista de Eva San Martín a Aitor Sanchez, dietista, divulgador nutricional, y autor del blog 'Mi dieta cojea',  que presenta su nuevo libro: 'Tu dieta puede salvar al mundo'. 

El autor en dicha entrevista hace una serie de apreciaciones en respuesta a preguntas de la periodista, apreciaciones -algunas de ellas- con las que no estoy en absoluto de acuerdo. Dicho esto, creo que tampoco lo estaría con gran parte de las opiniones expresadas en dicho libro que aún no he podido leer, que lo haré, visto lo visto en la entrevista. Ello no quiere decir que esté en desacuerdo en todo. No es así.

Aitor Sánchez

Por ejemplo, si estoy de acuerdo en que nuestro modelo intensivo de producción de carne tiene un alto impacto en el clima, pero no por eso hay que eliminarlo, si limitarlo. En tal caso lo que habrá que hacer es cambiar el modelo de producción o adaptar este para limitar el daño que produce.

Partiendo de la base, perfectamente ilustrada en la imagen de portada del artículo, de que la pirámide nutricional y la medioambiental son contrapuestas la una a la otra, esto no es razón suficiente que soporte algunas de las opiniones expresadas en la entrevista por el autor del libro, y ello es así dada la radicalidad de alguna de sus afirmaciones que hacen que se vengan abajo por su propio peso

Por ejemplo, no estoy de acuerdo en que para frenar la crisis climática haya que dejar de comer carne. 
La primera de las razones es que la raza humana, desde el inicio de los tiempos, desde Adán y Eva, es omnívora. Si dejáramos de comer carne, ya no lo seríamos.
La segunda es que lo que hay que limitar y regular es la ganadería intensiva. Este modelo de negocio dispone de margen para reducir el daño que produce al medio ambiente, sobre todo limitando la emisión de metano.
La tercera es que la carne aporta un determinado tipo de nutrientes que son necesarios a la dieta en cantidades determinadas. Quizás la razón podamos encontrarla en un punto intermedio, tal y como nos muestra las distintas pirámides y ruedas alimentarias, de las que hay varias, y que lo que pretenden es ofrecer una serie de recomendaciones nutricionales para una alimentación sana.

No me vale el argumento de que "para comer carne, estamos retirando el elemento que amortigua el cambio climático: los bosques". Y no me vale porque en Galicia que es una región productora de carne, no se está retirando ningún bosque, a pesar de que Galicia es la primera productora de madera como materia prima de España.

En un momento dado la periodista hace la siguiente pregunta: "Entonces, ¿la solución para detener la crisis climática es dejar de comer carne y que todo el mundo se pase al veganismo?" Y responde Aitor lo siguiente: "Lo cierto es que ayudaría bastante; y es una de las grandes contribuciones que podemos hacer. El patrón dietético es una decisión que está en nuestras manos; y constituye una solución plausible para proteger el planeta que, además, podemos empezar a incorporar en nuestras vidas mañana mismo".

Lo que implica la respuesta tiene un impacto sobre la economía agroalimentaria global de consecuencias muy duras: hablamos de prescindir por razón medioambiental de las granjas de producción de pollos, por tanto de huevos, de las granjas de cerdos y por lo tanto de la industria chacinera, de las granjas de carne de vacuno, y por lo tanto de la industria de despiece, de la de producción de leche y quesos, así como de gran parte de la industria procesadora de alimentos. 
Esta es una posición similar a la de dejar de beber cava o de consumir la pera leridana por culpa de las tendencias independentistas de los catalanes. Es lo que pasa cuando se mezclan dos cosas que poco tienen que ver: una política determinada con la alimentación en este caso, el medio ambiente y la ganadería en el otro.

Del mismo modo, cuando se afirma que "no existe ninguna justificación dietético-nutricional para comer animales; no hay nada en la carne que no esté en otros alimentos", he de expresar mi disconformidad. Si se justifican desde un punto de vista dietético-nutricional, porque la carne es un alimento mas que forma parte de nuestra dieta mediterránea. Es necesaria -que no imprescindible- para la vida humana cuando se toma en las debidas proporciones, y es dañina para la salud cuando se abusa de ella. Y esto pasa con la carne y con todo.

Pero allí donde se acaban las justificaciones dietético-nutricionales, empiezan las demás razones, como las educativas (la buena alimentación empieza por una buena educación alimentaria en los niños), las culturales (que hace que cada región se pueda explicar a través de su estilo de cocina y sus platos mas típicos), las gastronómicas (que sitúan a la cocina española a la vanguardia de la cocina mundial), las históricas (que explican la evolución de nuestra cocina), las sociológicas (que explican la existencia del caldo pobre o la olla podrida), las geográficas (que diferencian los distintos tipos de cocido según zonas), las meteorológicas (razones por la que el gazpacho es andaluz y no vasco, y el caldo gallego calienta las frías noches del norte que no las murcianas), etc. 

Y es que la alimentación y la producción de alimentos es un tema que hay que contemplar desde varios puntos de vista, pues hay múltiples razones que condicionaron nuestra modelo mediterráneo de alimentación desde tiempos inmemoriales y nuestra cultura, razones de las que no podemos prescindir para convertirnos todos en veganos por el medio ambiente.

Yo no me imagino la cocina española sin el cocido, no me imagino una fabada sin tocino, chorizo y morcilla, su compangu. No me imagino la cocina castellana sin el lechazo o el cochinillo. No me imagino las migas manchegas sin su chorizo y jamón y sus huevos. No me imagino un universo gastronómico sin solomillos o chuletones, que son la razón de la existencia de restaurantes tan embletáticos como El Capricho (mejor restaurante de carnes del mundo), Casa Julián de Tolosa, El Mesón Epeleta en Navarra, o como el Restaurante Azurmendi (*** Michelín) sin la carne de buey, templos de la preparación de la carne de vacuno y de buey. 
Tampoco me imagino una charcutería sin jamones de Jabugo, ni una quesería repleta de las mil y una variedades de queso como los manchegos, los asturianos quesos de Cabrales, los gallegos de tetilla o San Simón, el andaluz queso Payoyo, el turolense Queso Tronchón, o el Queso Patamulo, que esta hecho de dos leches: vaca y oveja, o el apreciado Queso de Pría que está hecho de tres leches: vaca, oveja y cabra. Desaparecerían las carnicerías en mercados, supermercados e hipermercados . Que habría de hacer entonces, ¿Suprimirlos todos?

En definitiva, con planteamientos radicales como el que expresa Aitor se cuestiona y se pone en riesgo nuestra gastronomía, parte del sector agroalimentario, todo el sector ganadero, parte del sector industrial, y se verían afectadas nuestra cultura, nuestra historia, nuestras costumbres alimentarias y socioculturales.

Ello no es obice para corregir los desmanes que si existen en la producción de alimentos. Los proyectos de macro granjas como las de Planas y Novierca o la que se proyecta en Torralba en Aragón para 20.000 cabezas. Eso no me parece aceptable, al menos mientras no se encuentre el modo de evitar la emisión de metano a la atmósfera , o el de reciclar la enorme producción de residuos biológicos que las granjas de este tipo producen, y se garantice que estas empresas no se van a apropiar del agua de los acuíferos y del suelo en detrimento de los otros pobladores del territorio en que estos se asientan y de sus necesidades básicas. Esto se llama regulación, y es lo que hay que hacer para evitar el daño al medio ambiente y a la población del territorio.

En este mundo globalizado, todo está interconectado, y cuando se emite una opinión, es conveniente pensar en como esta puede afectar esta a otros temas mas o menos adyacentes, como sucede en este caso. Esto es mucho mas cierto en el caso de las afirmaciones radicales, y que deberían evitarse sustituyéndolas por otras mas cercanas a un término medio, pues la razón nunca se encuentra en los extremos del aserto.

Yo voto por una política agroalimentaria que haga compatible la producción suficiente de alimentos para satisfacer nuestras necesidades alimentarias, con la protección del medio ambiente, y con las reglas del comercio justo, algo que si creo firmemente que es posible.

Yo voto porque sigamos teniendo carne en nuestras tiendas y mercados, en nuestros bares y restaurantes y en nuestra mesa. Así seguiremos disfrutando de un buen roast beef, de unas exquisitas carrilleras asadas, del magnífico lechazo o de un tierno cochinillo, de un buen Chuletón de Buey de El Capricho, de un ternasco de Aragón, de un riquísimo Beef Strogonoff en el Restaurante Don Gaiferos en Santiago, de un Chateaubriand , de un Steak Tartar, de la cecina leonesa y del jamón extremeño, del chorizo cular, de la morcilla de Burgos, de la sobrasada mallorquina, del espetec catalán, de la Txistorra vasca y navarra, del cocido madrileño, del lacón con grelos gallego, del pote asturiano, de los cientos de quesos distintos que produce nuestro país y que son parte de nuestra riqueza gastronómica, y de muchas otras cosas mas, pues España es una maravilla gastronómica a la que no estoy dispuesto a renunciar.

Qué hidratos de carbono debemos consumir y cuáles no (y cuándo)

Shutterstock / Tatjana Baibakova
Luis J. Morán Fagúndez, Universidad Pablo de Olavide

Los hidratos de carbono (también denominados glúcidos, carbohidratos o hidratos) son nutrientes que se encuentran en los alimentos, junto con los otros dos macronutrientes: las proteínas y las grasas (lípidos).

Representan una parte fundamental de la alimentación humana. Para que nos situemos, algunos de los alimentos ricos en carbohidratos son los cereales y derivados (pan, pasta, arroz), tubérculos (patata), legumbres, fruta y verdura, leche y otros azúcares como miel o azúcar blanco.

¿Son necesarios en nuestra dieta?

La función principal de los hidratos de carbono es energética. Abastecen de energía a todos los órganos del cuerpo, desde el propio cerebro hasta los músculos. Funcionan como un combustible rápido y fácil de obtener por parte del cuerpo humano.

Por otro lado, desempeñan en el organismo otras funciones estructurales y regulan los niveles de azúcar en sangre. También intervienen en la disminución de la fatiga y en la recuperación muscular tras realizar actividad física.

Asimismo, participan en la síntesis de material genético (ADN, ARN), ayuda en el metabolismo de proteínas y grasa e impulsa la creación de tejidos musculares, entre otras funciones. En otras palabras, los hidratos de carbono son para nuestro organismo lo que la gasolina es para el coche.

¿Son todos los carbohidratos iguales?

Dependiendo de la estructura de los carbohidratos, encontramos dos tipos: los hidratos de carbono complejos o de absorción lenta (son almidones y fibra) y los sencillos o de absorción rápida, también denominados azúcares libres o simples (glucosa, fructosa y lactosa).

Seguramente alguna vez se ha dispuesto a leer la etiqueta de un producto alimenticio y ha encontrado nombres raros como dextrosa, jarabe de maíz, almíbar, almidón, maltosa… Ante tal cantidad de información quizás se haya preguntado: ¿Qué es todo eso? Lo cierto es que existen muchos tipos de azúcar diferentes y la propia estructura química de cada uno de ellos determina si un tipo de azúcar concreto es saludable o no.

Es decir, el azúcar puede encontrarse de manera intrínseca en el alimento (como sucede con la fruta y los cereales), puede ser liberada en el procesado (zumo) o ser añadida por la industria alimentaria o el consumidor (bollería industrial, yogur azucarado).

Debemos priorizar los que se encuentran de manera intrínseca en el alimento porque el resto de nutrientes que conforman ese producto hacen que el organismo utilice el nutriente de una manera óptima para la salud humana.

¿Cuanto menos azúcares mejor?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que se debe consumir menos del 10 % de la ingesta energética diaria (kilocalorías) de azúcares simples al día. Además, según la OMS, “una reducción por debajo del 5 % de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud”.

Teniendo en cuenta que la dieta de un adulto estándar es de aproximadamente 2 000 kilocalorías, se deberían consumir menos de 25 gramos al día de azúcares libres. Pero estos son solo una parte de los carbohidratos, por lo que deberíamos pararnos a pensar cómo gestionar la ingesta de los demás tipos.

Sin embargo, hay muchas dietas que restringen o eliminan los hidratos de carbono. Los consumidores lo conocen como la “carbofobia”. Seguro que alguna vez ha escuchado la expresión: “Los hidratos por la noche engordan”.

Lo cierto es que no hay que tener miedo a los carbohidratos. Las estanterías de los supermercados cada vez están más llenas de productos que indican “O % azúcares añadidos” o “Sin azúcar añadido”.

Cómo identificar azúcares saludables

¿Esto significa que son más saludables? En estos casos, hay que valorar el alimento o producto. Si se trata de un alimento al que le han quitado el azúcar para hacer una versión más saludable pero, a cambio, le han añadido otros aditivos de mala calidad, lo mejor es descartarlo del carro de la compra. Algunos ejemplos son el maltitol, xilitol o eritritol. Por el contrario, si no tiene azúcares añadidos ni edulcorantes en la etiqueta, lo podríamos considerar un producto alimenticio saludable.

También es necesario hacer referencia a los edulcorantes (también denominados polialcoholes), que son aditivos alimentarios, sustancias derivadas de los propios carbohidratos, con sabor dulce y muy bajo aporte calórico.

Aunque los beneficios y riesgos de su consumo están aún en estudio, las investigaciones apuntan a que los edulcorantes no nutritivos pueden ser posibles desencadenantes de adicción a los alimentos porque su ingesta se asocia a mayor preferencia y antojo por alimentos dulces, aumento del umbral del dulzor al que acostumbramos al paladar y, con ello, aumento de peso.

Carbohidratos de absorción lenta

Las dos características principales de los hidratos de carbono de absorción lenta son que son complejos (están compuestos por moléculas de azúcar que conforman juntas largas cadenas) y tienen bajo índice glucémico (elevan los niveles de azúcar en sangre de manera gradual, no picos de glucemia exagerados).

Los beneficios de este tipo de carbohidratos son los siguientes:

  • Mejor control de la glucemia. A diferencia de los hidratos de carbono de absorción rápida, estos permiten un mejor control de la glucemia (no se producen picos bruscos de glucemia después de comer). Esto es interesante en personas con diabetes.

  • Saciedad. Al ser complejos, permanecen más tiempo en el sistema digestivo en contacto con las paredes del mismo y, por tanto, mandan una señal de saciedad al cerebro.

  • Mejoran la composición de la microbiota intestinal.

  • Regulación. En el caso concreto de la fibra, puede actuar regulando niveles de colesterol plasmático, interesante en el manejo de enfermedades cardiovasculares. Llevando lo nutricional al terreno de la alimentación, podemos encontrarlos en cereales integrales (arroz, pan, pasta), legumbres (lentejas, alubias, garbanzos), fruta y verdura, frutos secos (naturales) y semillas, entre otros.

Por tanto, es importante consumir hidratos de carbono de absorción lenta en el día a día y limitar el consumo de hidratos de carbono de absorción rápida. No solo para regular la glucemia en caso de tener diabetes o controlar la saciedad en caso de querer perder peso, sino para la prevención de otras enfermedades metabólicas.

Un mal control de la glucemia puede desencadenar resistencia a la insulina por parte del organismo. Es decir, que el cuerpo no reconozca los azúcares y no sepa cómo actuar ante su presencia.

También es necesario considerar que, en determinadas situaciones, como en deportes de larga duración, es necesario e interesante para el buen rendimiento incluir hidratos de carbono de absorción rápida.

La importancia de los picos de glucemia

El correcto funcionamiento de la glucemia es la clave en este tipo de carbohidratos. El mantenimiento de una glucemia elevada mantenida en el tiempo (por consumo de alimentos procesados de mala calidad) pone en marcha mecanismos metabólicos de lipogénesis que hacen que el organismo almacene grasa.

Esto, unido al aumento del apetito cuando vuelve a caer la glucemia y el gran aporte calórico de los alimentos con azúcar añadido, aumentan el riesgo de desarrollar sobrepeso (y sus patologías asociadas) derivado de un consumo excesivo de azúcares o grasas de mala calidad nutricional.

Por eso, se desaconseja el consumo de azúcares simples añadidos: azúcar blanco, bollería industria, refrescos azucarados, etc. Además, es necesario destacar que la versión en la que consumimos un determinado alimento influye en el aporte nutricional.

Cuando consumimos azúcares presentes en la matriz del alimento (fruta y verdura, por ejemplo), nuestro cuerpo la recibe y la procesa de manera mucho más beneficiosa para la salud que cuando consumimos esos mismos azúcares, pero añadidos de manera externa en industria alimentaria o por parte del consumidor. Cuando hablamos de azúcar simple intrínseco, no tenemos que hacer grandes esfuerzos por limitarlos, ya que el alimento en conjunto (fibra, polifenoles y otras sustancias) es de buena calidad nutricional.

Por ejemplo, una patata frita industrial puede aportar menor cantidad de azúcares de absorción lenta que una patata con piel cocida. Unas tortitas de arroz inflado producen mayor pico de glucemia que un arroz integral cocido y salteado con verduras.

En definitiva, necesitaremos más carbohidratos cuanto mayor sea el grado de actividad física que realicemos. Al igual que sucede con los coches y la gasolina.

Es importante incluir hidratos de carbono de calidad en nuestra dieta y tener en cuenta nuestra actividad física para realizar un aporte proporcional y adecuado.The Conversation

Luis J. Morán Fagúndez, Decano del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía, Universidad Pablo de Olavide

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Aceite de oliva: un mismo marco fiscal pero 6% más de IVA en España que en Italia

Shutterstock / GAMARUBA
Carlos María López Espadafor, Universidad de Jaén

Un olivar y un molino,

y un cortijo con parrales.

Pan, aceite, carne y vino.

¡Y medio millón de reales en la Banca de camino!

Coplas cantadas por fandangos de Málaga y Huelva.

Salud, tradición, economía, paisaje, patrimonio cultural y patrimonio natural. Todo eso supone el olivar para España, que no se concibe sin el olivo y sus aceites, mientras que el aceite de oliva no se concibe sin pensar en España.

Es conocido e incuestionable que España es referente mundial de la dieta mediterránea y que los españoles tienen una cultura gastronómica saludable, en la que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) ocupa un lugar importante.

Entre sus atributos (gastronómicos, culturales y nutricionales) están:

  • Su calidad excepcional.

  • Sus beneficios para la salud.

  • Su protagonismo indiscutible en la dieta mediterránea.

  • Su función de motor económico de muchas regiones agrícolas europeas.

  • Su función de motor de vida para muchas familias de los campos españoles.

Además, el olivo forma parte del paisaje y de la cultura mediterránea.

Aprender a promocionar la ‘marca país’

El director de cine estadounidense (de origen italiano) Francis Ford Coppola, ha sido un excelente embajador de sus productos. El vino, la pasta, el tomate y, por supuesto, el aceite de oliva, han estado presentes en las cocinas de los italoamericanos de muchas de sus películas, incluida la trilogía de El Padrino.

Durante mucho tiempo, el mundo pensó que el aceite de oliva era un producto exclusivamente italiano y no un denominador común para los países de la cuenca del Mediterráneo.

Italia ha sabido labrar una excelente imagen de marca en los productos de su gastronomía, entre ellos el Olio Extra Vergine di Oliva Italiano di Qualità. Pero, hoy por hoy, España es el primer productor mundial de aceite de oliva y lidera las cuotas de exportación.

Comercio internacional: fallos, sanciones y aranceles

En los últimos tiempos, los problemas arancelarios con Estados Unidos perjudicaron especialmente a algunos productos españoles, entre ellos el AOVE.

Esa sanción arancelaria fue la respuesta del gobierno de Trump a la resolución de la OMC que, en 2019, falló a favor de EEUU por la financiación, a un tipo de interés más bajo que los del mercado, que recibió la aeronáutica europea Airbus en España, Francia, Alemania y Reino Unido.

No obstante, parece que esas dificultades están ya en vías de solución.

La importacia del aceite de oliva reflejada en su IVA

Pese a su importancia nutricional, gastronómica y cultural, España no considera el aceite de oliva como un producto de primera necesidad. Solo es un alimento más en la cesta de la compra de sus ciudadanos.

En cambio, en Italia, un país también mediterráneo y productor (y en el que este producto también juega un papel primordial en términos económicos y culturales), sí se considera al aceite de oliva un producto esencial, como el pan o la leche.

Esto queda plasmado en el IVA que lo grava en ambos países. Dentro de los parámetros que marca la disciplina fiscal de la Unión Europea, en Italia el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que se aplica al aceite de oliva es del 4 por ciento (como alimento de primera necesidad), mientras que en España lo hace al 10 por ciento (como un alimento más de la cesta de la compra).

En Italia existen tres tipos de gravamen en el IVA:

  • Un 22 por ciento como tipo general.

  • Un 10 por ciento para artículos y servicios varios (incluidos la mayoría de los alimentos).

  • Un 4 por ciento para los productos de primera necesidad, entre los que se encuentra el aceite de oliva.

En España, el IVA tiene una estructura bastante similar a la italiana, con unos tipos de gravamen del 21, 10 y 4 por ciento, este último para los productos de primera necesidad, entre los que no se ha incluido el aceite de oliva.

Hay que invitar al consumo del AOVE, pero también favorecerlo

Esta diferencia entre Italia y España en el tratamiento fiscal a sus aceites de oliva, que a algunos puede parecer menor, es desconocido para la inmensa mayoría de la población española pero, al mismo tiempo, es un dato que revela el distinto valor que se le da a este producto en España y en Italia.

A diferencia de España, Italia protege su AOVE y con ello protege también su cultura, su gastronomía, su patrimonio cultural y su entorno natural. Reconocer el valor social, económico, cultural y nutricional del aceite de oliva pasa por estimular su consumo entre la población. Lo que debe partir, necesariamente, de un adecuado tratamiento tributario que permita abaratar su coste para el consumidor. Es decir, considerarlo un producto de primera necesidad, susceptible de ser gravado con el tipo de IVA superreducido.

La armonización fiscal en la Unión Europea lo permite, es decir, las directivas que emanan de las instituciones comunitarias ampararían esta decisión impositiva. Italia ha aprovechado esa opción. No existen razones para que España no lo haga también. Por el contrario, existe la necesidad real de hacerlo, especialmente ante el panorama de crisis que vivimos.The Conversation

Carlos María López Espadafor, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario, Universidad de Jaén

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

‘SaborEarte’ CULMINA EN PADRÓN UN RECORRIDO GASTRONÓMICO BASADO EN LA COCINA DE PROXIMIDAD

 

  • El evento contó con la asistencia de Nava Castro, directora de la Axencia Turismo de Galicia, Antonio Fernández Angueira, alcalde de Padrón y otras autoridades locales.
  • Desde el pasado 30 de abril, la iniciativa recorría el Camino Portugués de la Costa con muestras de cocina en los municipios de O Rosal, Soutomaior, Portas, Pontecesures y Padrón.
  • ‘saborEarte’ es un proyecto incluido en el programa O Teu Xacobeo, de la Xunta de Galicia.

Los Jardines de la Casa Museo de la Fundación Camilo José Cela, en Padrón, fueron el lugar escogido el pasado sábado para cerrar el recorrido del Proyecto ‘saborEarte’. Con récord de asistentes, entre los que se encontraba autoridades, productores locales y un nutrido grupo de blogueros gastronómicos, ‘saborEarte’ puso punto final a su ciclo de showcookings con una muestra de cocina en la que no solo hubo homenaje a los productos locales, sino también a las figuras más destacadas de Padrón.

El acto estuvo dirigido, como en citas anteriores, por Miguel Mosteiro, de Gastrolab Arousa, siendo acompañado en esta ocasión a los fogones Alberto Sanmartín, Luis Arijón y Pepe Santos.

No faltó en este evento el producto local y de proximidad, pues contó con la participación de la empresa familiar Pimientos Carmucha, la bodega D.O. Rías Baixas Pazo de Arretén, vermú St. Petroni y Vieira Gallega Porto de Cambados.

‘Caldo de gloria con bolos do pote

La degustación comenzó con un ‘Caldo de gloria con bolos do pote, un homenaje a Rosalía de Castro y su poema ‘Miña casiña meu lar’, en el que la escritora padronesa relata cómo elaborar un caldo humilde, reflejo de la épica diaria de la supervivencia en tiempos de pobreza.

‘Tosta de pan de maíz con sardina de San Juan’

Continuó una ‘Tosta de pan de maíz con sardina de San Juan’, que se sirvió acompañada de crema de queso con pimientos de Herbón, guacamole, boniato asado y emulsión de pimientos de Herbón, además de una copa de vermú St. Petroni, servida también con pimiento.

Mosteiro compartió con los asistentes algunas claves de la elaboración de este plato, como el ahumado manual de las sardinas o el largo y minucioso proceso de preparación de la emulsión de pimientos de Herbón, obtenida después de freír, triturar y colar cuidadosamente los pimientos, para después mezclarlos con aceite de girasol hasta obtener una mayonesa.

‘Vieira con crema de patata de panceta y chorizo y crocante de broa’

Siendo ‘saborEarte’ una iniciativa centrada en la promoción del Camino de Santiago, no podían faltar las vieiras, símbolo universal de la peregrinación a Compostela. Así, la siguiente propuesta fue una ‘Vieira con crema de patata de panceta y chorizo y crocante de broa’, plato que los asistentes pudieron degustar acompañado de albariño Pazo de Arretén -misma materia prima con la que se elabora el vermú St. Petroni-.

‘Tarta de Santiago con Petroni, sopa fría de chocolate blanco y cerezas asadas con licor de hierbas’

La demostración de cocina se cerró con un postre que también miró a Compostela, sin separarse, eso sí, de Padrón; ‘Tarta de Santiago con Petroni, sopa fría de chocolate blanco y cerezas asadas con licor de hierbas’. Largo enunciado para un postre exquisito.

Mosteiro dio un giro a esta tradicional tarta de almendra añadiéndole a la mezcla de almendra, azúcar y huevos una cantidad “secreta” de vermú St. Petroni. También quiso incluir cerezas en su postre, apelando a su recuerdo de los vendedores con cestas de cerezas en la Plaza de Abastos de Padrón, un municipio estrechamente ligado a la tradición del mercado dominical.

Pese a que la cita de ayer fue la última con muestra de cocina, el proyecto ‘saborEarte’ entra ahora en su segunda etapa, que incluirá exposiciones fotográficas itinerantes a lo largo del Camino Portugués de la Costa. Estas muestras estarán conformadas por las imágenes que el fotógrafo Adolfo Enríquez, promotor del proyecto, realizó durante los 5 eventos de la iniciativa.

A fin de ofrecer un archivo de calidad para la promoción del Camino Portugués de la Costa desde el punto de vista gastronómico, todas estas fotografías serán puestas a libre disposición de instituciones, profesionales y particulares en la web www.saboreartenocamino.com


Cuarta cita de "SaborEarte" en Pontecesures

Apertura del evento. Foto de L. Domenech

Por Luis Domenech / Mayo 24, 2021

El municipio pontevedrés de Pontecesures acogió este sábado, 22 de mayo, un nuevo evento ‘saborEarte’. La iniciativa, incluida en el programa ‘O Teu Xacobeo’ de la Xunta de Galicia, apuesta por la cocina de proximidad y la producción local como elementos de alto valor para la promoción turística del Camino.

La Casa do Concello de Pontecesures se transformó este sábado en el escenario de un nuevo showcooking ‘saborEarte’. Ante la atenta mirada de autoridades locales, productores de la zona y bloggers gastronómicos, el chef Miguel Mosteiro, de Gastrolab Arousa, dirigió este encuentro de cocina centrada en el producto de proximidad, estando acompañado a los fogones por los los chefs Fran Jamardo, Coque Fariña y Pepe Santos.

Como ya viene siendo habitual en los eventos ‘saborEarte’, los asistentes tuvieron la oportunidad de degustar tres propuestas gastronómicas muy vinculadas a los productos kilómetro cero. En esta ocasión, la lamprea, los churros, el cerdo y la leche condensada fueron los protagonistas, pues todos ellos lo son de la cocina local.

El Bocata de Brioche. Foto de L. Domenech

El showcooking se inició con la elaboración, por parte de Fran Jamardo, de un ‘Bocata de brioche relleno de carne mechada, con salsa barbacoa y pipeta de cítricos’.

A pesar de asociársele habitualmente con elaboraciones dulces, Jamardo apostó por un brioche con relleno salado. Concretamente, con un cabecero de lomo cocinado a 65 grados durante 24 horas, y desmigado para conformar el relleno con el resto de los ingredientes. El resultado fue una carne melosa y muy desmigada, que se sirvió acompañada de cebolla crujiente, salsa barbacoa, germinados de alfalfa -para un toque fresco y algo picante- y dados de mango, como contrapunto dulce y frutal. El bocadillo se presentó con una pipeta de lima, que los asistentes pudieron utilizar a su gusto, añadiéndole cierta interacción al plato.

Churro de Patata con lamprea. Foto de L. Domenech

La muestra continuó con uno de los productos estrella de Pontecesures; la lamprea. A pesar de encontrarse fuera de temporada, Miguel Mosteiro pudo añadir este famoso ingrediente a su propuesta gracias a la lamprea ahumada y previamente rehidratada durante 24 horas. Su plato, ‘Churro de patata con lamprea a baja temperatura y salsa de pimientos asados’, hizo también un guiño a los numerosos y conocidos churreros del ayuntamiento.

Miguel Mosteiro, de Gastrolab Arousa. Foto: L. Domenech

Mosteiro apostó por el trampantojo, con un churro elaborado con patata, recuerdo de tiempos pasados en los que, por falta de cereal, no era extraño que se elaborasen churros con este tubérculo. Menta, mostaza y queso Galmesano -el parmesano gallego- fueron los ingredientes que completaron la elaboración de este particular churro. Y si hablamos de churros, no puede faltar el chocolate. Mosteiro lo simuló en su plato con una mousse de guiso de chocos en su tinta y recordó cómo la captura del choco sustituye a la de la lamprea cuando esta acaba su temporada. El producto estrella del ayuntamiento de Pontecesures, la lamprea, se sirvió lacada en sus propios jugos, obtenidos tras un proceso de cocinado al vacío durante 3 horas a 85 grados.

Brownie. Foto de L. Domenech

La chef Coque Fariña fue la encargada de cerrar el showcooking, aportando el toque dulce. Su plato, ‘Brownie bicolor con crema de café y leche condensada’, miró hacia la fábrica Nestlé ubicada en el municipio, una de las principales exportadores de leche condensada a todo el mundo.

Fariña sorprendió a los asistentes con un brownie elaborado a base de chocolate, aguacate y plátano, ingredientes que, tal y como explicó, potencian el sabor del chocolate. Para acompañar el brownie, una mousse de café y leche condensada, con un toque de Amaretto y una sopa de frutos rojos de temporada.

Los asistentes pudieron disfrutar las tres propuestas del evento acompañadas de albariños de la Bodega Castellum Augusti, pertenecientes a la IGP Viños da Terra de Barbanza e Iria.

Los vinos de Castellum Augusti. Foto de L. Domenech

Su productor, Manolo Bandín, quiso recalcar la importancia de la reducción de sulfitos en su producción, en una jornada en la que la sostenibilidad fue un elemento central. Así mismo señaló la importancia que tendría el que se indicara el la etiqueta la cantidad de sulfitos que porta el vino, aportando así mayor información al consumidor, una reflexión que comparto y a la cual me sumo.

Y es que además de incidir en la importancia de la cocina de temporada y de proximidad para reducir la huella de carbono y el uso de químicos y fertilizantes, todos los platos de este evento ‘saborEarte’ se sirvieron en recipientes ecológicos, compostables y biodegradables. También la cubertería, fabricada con fécula de maíz, apostó por la sostenibilidad.

El evento de Pontecesures fue el penúltimo showcooking del proyecto ‘saborEarte’, que finalizará sus citas gastronómicas el próximo 28 de mayo en Padrón.

Los asistentes al evento. Foto de L. Domenech

A estos showcookings seguirá una exposición conformada por las fotografías que Adolfo Enríquez, fotógrafo promotor del proyecto, realiza durante cada evento.

La finalidad de estas imágenes, además de conformar esta muestra, es ofrecer un archivo de calidad para la promoción del Camino Portugués de la Costa desde el punto de vista gastronómico, objetivo último del proyecto ‘saborEarte’. Por ese motivo, todas las imágenes serán puestas a libre disposición de instituciones, profesionales y particulares en la web www.saboreartenocamino.com


LA CONSISTORIAL PREPARA LA MEJOR FABADA DEL MUNDO 2021

 



La fabada del restaurante “La Consistorial”, en Mieres (Asturias), acaba de alzarse con el título de “La Mejor Fabada del Mundo 2021” en la final celebrada ayer en Villaviciosa.

Clasificada en segundo lugar quedó Casa Hortensia (Madrid) y el tercer puesto fue para El Cenador de los Canónigos (Cangas de Onís). El premio al mejor compango del mundo, patrocinado por Embutidos Naveda, fue para el Mesón Sidrería Arturo (Madrid)  y la mejor fabada local, Memorial Amable Bedriñana, se la llevó Casa Eladia. Desde el año pasado existe también una categoría de mejor fabada de menú, que recayó en Taberna Tapería La Botica (Lastres), seguido de Sidrería Prida (Nava) y El Merendero de Covadonga.

La undécima edición del concurso, organizado por el Ayuntamiento de Villaviciosa y la empresa de eventos gastronómicos Gustatio, ha reunido en la final a 25 establecimientos, repartidos por toda la geografía española.

Los tres primeros clasificados se llevaron además de su correspondiente trofeo un magnum del vino de Cangas Corias Guilfa y otro de la sidra brut Pomarina, dos productos con ADN asturiano protagonistas en el evento. El ganador, se enfundó la chaquetilla conmemorativa y personalizada de la firma Monza donada por Laboral San Antonio.

El jurado encargado de escoger “La Mejor Fabada del Mundo” lo han formado los cocineros Pedro Morán (Casa Gerardo), Luis Alberto Martínez (Casa Fermín), Isaac Loya (Real Balneario), Gregorio García (Oleum) y Joaquina Rodríguez (Casa Chema), junto con los expertos gastronómicos Juan Antonio Duyos, David Fernández-Prada y Víctor Berdasco, de Tierrina Vaqueira.

El concurso forma parte de la “Semana Cultural y Gastronómica de les fabes de Villaviciosa”, que este año cuenta con aquellas actividades que pueden ser realizadas cumpliendo las medidas de contención del Covid establecidas, con jornadas técnicas sobre “fabes” y las XXVII “Xornaes” en las que participan 10 restaurantes del concejo que ofrecen un menú con fabada durante todo este próximo fin de semana al precio de 24 euros.